Salida complicada del estadio pero felices por la victoria
Los futbolistas albos se disponían a retirarse en su ómnibus después de ducharse y realizar algunas declaraciones para los medios presentes, pero fueron invitados por la seguridad del conjunto local y la policía provincial a bajarse del micro pues debían aguardar una hora para salir del «lencho» (así le llaman los hinchas locales) debido a que se disponía de móviles policiales para acompañar al bus por las estrechas y amenazantes calles de Banfield.
Durante la espera, que involucró también a los dirigentes que habían viajado en forma masiva, a algunos representantes de los medios de prensa uruguayos y a los familiares de los jugadores; en un momento, las esposas de Gonzalo Godoy y Rodrigo Muñoz una de ellas con un bebé en los brazos intentaron salir para abordar una combi que los esperaba, pero debieron regresar ante la lluvia de proyectiles que cayó desde la tribuna local.
Cerca de las once de la noche la delegación compatriota pudo salir rumbo al hotel, fuertemente escoltada por móviles policiales, que los acompañaron hasta el límite de la Capital Federal con el gran Buenos Aires.
La delegación pernoctó en el Hotel Continental 725, ubicado sobre la avenida Diagonal Norte, y posteriormente disfrutó de varias horas libres, ya que el cuerpo técnico los liberó casi hasta la hora de la partida, prevista para las cinco de la tarde.
La victoria conseguida por Nacional en suelo argentino resultó ser la segunda en la historia de la Copa Libertadores, sumada a la conseguida el 11 de abril de 2002 frente a Vélez Sarsfield en el estadio José Amalfitani con gol de Marco Vanzini, y a la vez le permitió al conjunto dirigido por Eduardo Acevedo treparse al primer lugar de la tabla histórica de posiciones del mismo torneo, al alcanzar los 503 puntos y superar a River Plate argentino, que quedó con 502.
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