Andrea Marinha ganó 450 carreras, tiene 28 años y hace 14 que monta a caballo
Andrea Marinhas sigue acaparando elogios, pero no pierde la humildad. No paraban de felicitarla cuando ya desde las 6 montaba decenas de caballos en el hipódromo de esta ciudad. Pocos eran los que no estaban al tanto de su gran faena en el clásico rumbo al Latinoamericano, donde estuvo cerca de rodar y su habilidad le permitió sortear un momento difícil y llevar a Cafrune al éxito.
Entre un ejercicio y otro, la amazona relató una y otra vez la acrobacia que hizo para mantenerse en la silla del caballo cuando Alghero, montado por Horacio Karamanos, le cerró el paso en el primer codo: «Estoy segura de que no hubo mala intención por parte de Horacio, a quien conozco muy bien, pero es verdad que no caí de casualidad. Igual, el mayor mérito del triunfo es del caballo», señaló Andrea, restándole importancia al problema y a su trabajo.
¿Mantenés, además, una gran regularidad y efectividad?
Tengo suerte de estar bien montada y me va muy bien en los clásicos. Creo que corrí unos 400 y gané como 60. No recuerdo bien mi estadística ahora, pero competí en unas 4.200 carreras y gané casi 450. Además tengo una cantidad similar de segundos puestos. Más no puedo pedir.
Marinhas tiene 28 años y pasó la segunda mitad de su vida arriba de los caballos. «Siento la misma pasión de siempre», asegura la cordobesa.
¿Sos la mejor entre las chicas que corren actualmente?
No lo tengo que decir yo. Sí estoy convencida de que la mujer puede correr de igual a igual con el hombre. Hay que perseverar y fijarse objetivos. El año pasado fue muy bueno y pude ganar mi primer Grupo 1 con Conocedor, al que llamo «El Elefante». Les hablo en carrera y a muchos les pongo seudónimos. Creo mucho en el feeling entre el piloto y el caballo, sea hombre o mujer.
¿Correr los ejemplares de Néstor Yalet es una ventaja?
Algo fundamental es que siempre le saca presión. Esa confianza es indispensable para responderle a él y a los propietarios. Además tiene tantos caballos que hay para darle trabajo a muchos pilotos.
¿Cómo seguís con tus estudios de abogacía?
Lamentablemente ahora un poco quieta. Son muchas horas las que te exige esta profesión. Trabajo todos los días, excepto algún sábado, y si tengo que conocer algún caballo viajo a San Isidro los martes y los jueves para montarlo. Iré dando alguna materia por año y cuando deje de correr aceleraré esa carrera. Tenía pensado pasarme a la Facultad Católica, pero el cumplimiento de horarios no me va a permitir cursar con regularidad.
Analiza su vida más allá de lo hípico y eso involucra también objetivos personales. «Como la mayoría, pienso en formar un hogar, tener hijos. Tal vez mi pasión por el turf no me ha permitido valorar si tengo alguien al lado que puede ser el hombre de mi vida. Hoy disfruto salidas con amigas, charlamos de nuestras cosas y a veces van a verme correr.
Todo llegará a su tiempo», asegura quien podría montar a Cafrune en el Latino el 7 de marzo, en el Club Hípico de Santiago, sobre césped y a la mano derecha.
«Me enteré por lo que declaró Yalet. Sería un gran orgullo poder estar en Chile y emular a Marina Lezcano.
Sé que iría con un gran caballo, muy capaz de adaptarse al pasto y a correr al revés», concluyó.
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