Milagro de amor
Una vez más nuestro fútbol quedó a expensas de un milagro. Sabios matemáticos que deberían estar más cerca del contador Bensión que del deporte, suman y restan con facilidad asombrosa. En los días previos fuímos expresando lo que podía ocurrir. El 15 de marzo priorizábamos la actitud, fundamental para nivelar rendimientos. En ese aspecto nada que formular, hubo una gran entrega.
En días posteriores expresamos que para volver a la fase final de los mundiales se debían ganar los tres puntos ante Paraguay, si no, sería muy difícil. En estas mismas páginas hace cuatro años teníamos un diagnóstico de nuestro fútbol, basta ir a algunas referencias, 4 y 5 de junio de 1996 y 18 de agosto de 1997 donde titulamos: «Las sabias matemáticas», todo es tan igual y tan parecido. Pero con alguna diferencia sustancial, en tres o cuatro años la televisión avanzó y cada vez muestra más. No es fácil explicar lo inexplicable, la gran mayoría sabe y analiza con criterio propio cómo juega cada selección, por más lejana que se encuentre en el mapa.
Debemos realizar un gran cónclave de fútbol
Hay que comenzar de una vez con un cambio desde las raíces mismas que no admite más demoras. La integración de un gran cónclave con la participación de todos aquellos que hacen al fútbol es imperiosa. Se debe buscar y encontrar el diagnóstico correcto, sobre el cual caminar en dirección acertada. El fútbol celeste está a los tumbos, sin camino fijo, en materia de resultados nadie lo respeta. Existe una cruel realidad y no está en dudas la capacidad del entrenador Víctor Púa. La realidad supera en largo al técnico y cualquier otro entrenador, léase incluso Passarella, son las propias bases las que cayeron.
El marcar con razones claras la eliminación y con mucha anticipación fue motivo de descreimiento y de ser tildado de negativo, pesimista y otras yerbas más gruesas. La realidad nos dio la razón, aunque dolorosa y muy triste. Desde aquellos años en que escribimos lo antedicho a la fecha todo sigue igual. Peor aun, con agravantes, tenemos más equipos profesionales. Se hizo una pésima integración y se limitó el ingreso económico de los actores hacedores del espectáculo.
Volver a la alta competencia
No se admiten más demoras, se debe competir con posibilidades ciertas de buscar el triunfo. Ello implica diagnosticar seriamente la realidad, encontrar el tratamiento adecuado y aplicarlo. Puede llevar mucho tiempo y habrá que tener paciencia, lo de hoy es insoportable.
En la próxima, nuestra prioridad será puntualizar con relación al fútbol de alta competencia al cual ya no se llega por títulos ganados en el pasado, apoyo del público o el sentimiento banal de quienes se golpean el pecho. Fundamentos, técnica, velocidad y otros puntos comprometidos con la realidad de nuestro fútbol serán los que analizaremos. Jugando como siempre una opinión, sin acomodar el cuerpo y esperando que sirva a quienes a esta altura deben intervenir seriamente. De seguir todo igual en los próximos cuatro años tendremos un poco más de lo mismo, no me caben dudas.
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