El aguerrido bohemio contuvo al ágil danubiano
Por Gabriel Lopez
Danubio y Wanderers disputaron un partido bastante movido, sobre todo en el segundo tiempo, que culminó empatado a un gol.
Por el desarrollo que se pudo observar en el juego, el empate dejó a los dos equipos con sabores muy diferentes, debido a que los bohemios se pararon firmes en su medio terreno y esperaron a los franjeados para contrarrestar el buen juego del elenco de Fossati, mediante contragolpes muy veloces.
La primera mitad por momentos resultó bastante austera para el compromiso, ya que la marca asfixiante provocó que las dos oncenas remataran tímidamente hacia los arcos.
Las pocas jugadas de riesgo fueron el fiel reflejo del período.
Pero el fuego lo «rompió» el gran goleador Julio De Souza, cuando luego de recibir un pase en profundidad, aguantó muy bien el balón y definió excelentemente ante el cierre del golero Javier Bordad.
El transitorio 1-0 favorable a Wanderers resultaba un gran premio para el equipo de Carreño, ya que cristalizó su más clara oportunidad, ante un rival que había realizado un poco más de méritos para abrir el marcador. Lo cierto es que Mauricio Nanni y la mala definición en ofensiva le impidieron a Danubio ir ganando en ese entonces.
Así se fue el primer tiempo, con un partido bastante pobre en cuanto a llegadas claras, pero con los franjeados como protagonistas.
A tan sólo un minuto de haberse iniciado la segunda parte, Javier Chevantón logró el empate. Este se produjo en una jugada bastante desordenada, ya que surgió de un tiro libre a favor de Danubio muy mal ejecutado, pero en base a «ponchazos» en el área de Wanderers se suscitó la igualdad en el marcador.
Los minutos se sucedían y la desesperación cobraba eco en los jugadores danubianos. Por si fuera poco promediando la segunda mitad fue expulsado Omar Pouso por doble tarjeta amarilla, luego de cometerle una clara infracción a Sebastián Eguren.
Igualmente el hombre de menos no hizo mella en el andamiaje franjeado que buscó la victoria pero se encontró con una muralla bohemia en la última zona defensiva. El arbitraje de Julio Rabino resultó muy cuestionado por los presentes, sobre todo por la dura entrada de Jorge Martínez a Fernando Picún, que le provocó una fractura, además de no sancionar varias faltas durante el compromiso. Otro que defeccionó fue el segundo línea, José Villalba, que sancionó dos posiciones adelantadas inexistentes en contra de Danubio. En definitiva el punto obtenido por ambos contó con sabores diferentes, debido a que Wanderers luchó como león para defenderlo y Danubio trató de sumar tres unidades, que no consiguió.
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