El himno de espaldas a la América, los fuegos de artificio y la tristeza de la gente
La fiesta se preparó como siempre y se insistió en darle alegría a la gente. Para ello se contrató al conjunto lubolo Yambo Kenia, a la murga Reina de La Teja y a la orquesta tropical Nietos del Futuro, quienes hicieron las delicias del público antes del partido. Lástima que al final, la imagen de alegría se transformó en tristeza.
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La fiesta estuvo tanto adentro como afuera, porque en los alrededores del Estadio se entreveraban los repiques de las lonjas de las comparsas, los gritos de los revendedores, los clásicos «se pinta» que te asaltan con las dedos pintados y los más clásicos aun ¡vamo´ arriba Uruguay, ehh!
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Los fuegos de artificio que se lanzaron previo al partido «partieron» la noche montevideana creando un espectáculo muy colorido. Hubo alguien que dijo cerca de donde estábamos ubicados …»los tiran ahora porque quizás hoy no festejemos.» ¡Cuánta razón tenía!
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En esta oportunidad no hubo actores para recibir a la gente que ingresaba a puerta del palco de la Tribuna América como en anteriores partidos. Sin embargo hubo algo distinto. Un gigantesco globo aerostático ubicado en el predio enfrente a dicha tribuna que lógicamente llamaba la atención.
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Realmente folclórico fue ver a un colega paraguayo, que vestido con la casaca de la selección de su país –que dicho sea de paso le quedaba «reapretada» porque era algo llenito– relató el partido en guaraní metido en medio del palco alto. Claro que al final, mientras gozaba con el triunfo de su selección, algunos –que obviamente no son periodistas– mientras se retiraban proferían gritos refiriéndose a su indumentaria. «Payaso» fue lo más simpático que le gritaron.
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Una vez más nos encontramos con el mismo problema de los colados en el palco alto, donde supuestamente van los periodistas a realizar sus tareas. Es cierto que mostrando el número de fila y asiento tenías tu lugar, pero había que pelearlo con uñas y dientes. Si alguien ingresaba con el partido comenzado, mejor era quedarse parado y bancarse medio partido de pie. ¡Trabaja cómodo! … alguien le gritó a un colega que estaba bastante «calentito» por el afane de su lugar.
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Si querían que el estadio luciera de celeste total lograron casi el objetivo, porque era innumerable la cantidad de banderas que se repartieron al público. Mientras hacíamos una recorrida por afuera del Estadio antes del partido, desde las tribunas Colombes y Amsterdam, tiraban banderitas de nailon, que eran recogidas por quienes pasaban por allí en ese momento.
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Y refiriéndonos a las banderas que vimos en el estadio había una muy particular. En la Tribuna Amsterdam se desplegó una que rezaba «Passarella traidor». Por su parte en la Olímpica se destacaba una que decía «Soy», obviamente en fondo celeste y con el logo que identifica a un canal uruguayo.
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Otra de las cosas que llamó la atención fue la vuelta de las mangas , elementos «en desuso» en Uruguay desde hace aproximadamente tres años. Estas –que llevaban una conocida marca de cigarrillos» a diferencia de las que veíamos anteriormente–, eran bastante más largas.
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Y si hubo cosas que llamaron la atención en esta noche de eliminatorias fue cuando se entonó el himno uruguayo. La selección compatriota se paró de espaldas a la América mientras la selección paraguaya y la terna lo hicieron de frente. Hay una explicación. Los jugadores estuvieron sí, de frente a la Torre de los Homenajes.
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Casi al terminar el partido un petardo cayó al costado de un jugador paraguayo y eso desencadenó que se parara el partido, y que hubiera manoseos por doquier, pero al que querían «darle» era a Chilavert, quien retrocedía en la montonera. Es que en esto de hacer tiempo los paraguayos son especialistas y si a eso se le suma la «calentura» celeste por no hacer un gol, entonces le hacían un gran favor a los guaraníes que veían cómo los tres puntos viajaban a Asunción.
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Al final del partido y casi llegando a Avenida Italia se sucedieron algunas corridas que no pasaron a mayores. De todas formas las piedras y botellas al golpear las unidades policiales y caer al piso, hacían bastante ruido y presagiaban problemas más graves. Sin embargo la gente fue dispersada por una cantidad de efectivos.
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