El Libro del Picaflor

–Picaflor, ¿cómo estuvo la Asamblea anoche?

–Por momentos, de alquilar balcones. En otros, para agarrar una almohada y hacerse una siestita, por la monotonía de las piezas oratorias, carente de contenido y sustento reglamentario. Hay dirigentes que nunca leyeron y/o interpretaron las normas que regulan la actividad en la AUF.

–¿Se armó algún quilombito parar animar la noche?

–Al final, en un tema que podría considerarse banal, cuando se pasó al ítem «Varios», el profesor Antonio Guerra, delegado de Cerro pateó el tablero y se animó la Asamblea…

–Cuente, cuente, no me deje con las ganas.

–El delegado de Cerro planteó en sala los problemas que vivieron los hinchas de su club en oportunidad del partido jugado en el Estadio Goyenola contra Deportivo Tacuarembó.

–¿Y?

–Guerra pidió paz y exigió buen relacionamiento entre los clubes afiliados a la AUF para poner en práctica la reciprocidad entre las instituciones.

–Al presidente de River Plate lo tuvieron en cana varias horas porque quería ver el partido con los «pesados» de su club.

–Cuando el profesor Guerra terminó su alocución, saltó el delegado de River Plate, Ricardo García, quien dejó constancia de la situación que le había tocado vivir a su presidente, Ernesto Mateo, que fue detenido por efectivos policiales que hicieron uso y abuso de poder cuando lo llevaron preso desde el Estadio Goyenola.

–Varios clubes se han quejado por el trato de la policía de Tacuarembó.

–Apenas terminó de hablar, el delegado de River Plate pidió la palabra a Enrique Baldrich de Central Español y relató un hecho insólito. Contó que la policía de Tacuarembó había dejado encerrado con candado, en un sector del Estadio Goyenola, a un grupo de hinchas de Central Español. Cuando los dirigentes fueron a pedir explicaciones, los efectivos policiales les informaron que las medidas de seguridad del partido habían sido ordenadas por los dirigentes de Tacuarembó F.C.

–¡Cómo!

–Se podrá imaginar que enseguida pidió la palabra el presidente Wilson Ezquerra y desmintió que la directiva de Tacuarembó dé órdenes a la Policía de cómo debe brindar seguridad en los partidos en el Estadio Goyenola. Dijo que las recomendaciones que dio la Comisión de Seguridad de la AUF a la Jefatura de Tacuarembó son las que se están implementando y lamentó los malos momentos que han vivido algunos hinchas de clubes capitalinos que han visitado su ciudad.

Esto es como decir: tiene razón pero marche preso, ¿no?

–No señor… Figueredo le comentó a Ezquerra que tanto el Ejecutivo como la Mesa han recibido reiteradas denuncias del mal trato policial en el Estadio Goyenola y por ese motivo, la semana próxima viajará una delegación –él dijo que iba a integrar la misma– para definir con la Policía local, el dispositivo de seguridad para el partido que jugará Tacuarembó con Nacional y los futuros que auspiciará de local… Los dirigentes montevideanos se quejan de la excesiva adhesión que los agentes policiales expresan por el club de su departamento lo que los induce a perder la ecuanimidad cuando tienen que proceder en los espectáculos. Figueredo hablará con el Jefe de Policía para reclamarle a los muchachos uniformados que se despojen de la camiseta cuando tienen que imponer el orden y garantizar los derechos de los hinchas montevideanos que viajan a la ciudad de Gardel a alentar a sus equipos.

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