Terminaron todos empapados
«Cancha no tenés, Copa no jugás …» fue el grito que retumbó en el camarín visitante apenas los jugadores se metieron dentro, casi al mismo tiempo de que Ruben Sosa empezara a destapar cuanta botella aparecía en el camino, empezando los brindis y bañando a todos los presentes dentro del vestuario. Entre los que saltaban y cantaban estaban, entre otros, Gustavo Varela y el propio Matías Cabrera, rebozantes de alegría, el último con su cabeza cubierta y la herida tapada todavía.
Mario Regueiro fue el primero en llegar al vestuario y explicar que se sentía muy contento de s er campeones otra vez; «importante porque el equipo supo mantener la calma, ahora tenemos que jugar el domingo que son tres puntos muy importantes para el resto del año (…) después descansar porque en enero tenemos dos torneos muy importantes».
«Yo estuve mucho tiempo parado, la Directiva apostó a traerme otra vez y yo tenía que demostrar que no se equivocó.» «Matute» Morales, por su parte, dijo: «Yo sabía que se esperaba más de mí, y sabía que podía darlo. En esos seis meses tuve más continuidad y demostré que todavía podía aportar cosas importantes. Además tuve la posibilidad de jugar más con Nico (Lodeiro) y con Matias (Cabrera), a quien le dedicamos el triunfo.»
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