EMOCIONANTE. JUGADORES FESTEJARON UNA CLASIFICACION SUFRIDA, ANTE UN PUBLICO DE ORO

"El que no salta, no va al Mundial…"

La jornada ayer sirvió para que los medios de comunicación de nivel nacional, ya sean radiales como televisivos desplegaran una cobertura muy amplia, que incluso en algunos casos se inició en la mañana y contó como epicentro con el Estadio Centenario, donde posteriormente se desempeño el cotejo.

 

El partido sirvió para determinar el último equipo clasificado a Sudáfrica 2010. De este encuentro salió el equipo número 32 del Mundial, ya que previamente se habían definido las eliminatorias europeas.

 

Dos que dejan a su selección tras quedar eliminada son los ticos Fonseca, Centeno y Marín. El volante y el defensa son los dos hombres más experientes que tienen los centroamericanos y decidieron dar un paso al costado para posibilitar el recambio que consideran necesario con vistas al futuro.

 

Costa Rica llegó a esta definición de ayer con Uruguay sin uno de sus delanteros, Froylan Ledesma, quien abandonó la Selección luego del partido disputado en tierras «ticas». El jugador se fue molesto con el entrenador Rene Simoes porque no lo puso de titular.

 

A Ledesma, se le sumaron en cuanto a bajas, uno de los mejores zagueros de este equipo Gilberto Martínez, quien se encuentra lesionado, así como el mediocampista de buen rendimiento en el encuentro de ida, Randall Azofeifa, suspendido tras ser expulsado.

 

Los ex árbitros Gustavo López, Héctor Olmos y Enrique Bellomo fueron los encargados protocolos de la Asociación Uruguaya de Fútbol y acompañaron a los jueces e inspectores de la FIFA del hotel de Carrasco al estadio y, una vez finalizado, a cenar.

 

El árbitro del cotejo fue Massimo Busacca, es de origen suizo y maneja cinco idiomas, teniendo como uno de sus grandes antecedentes dirigir la final de la Liga de Campeones entre Barcelona y Manchester United, así como entre los archivos negros, haber orinado en la cancha en un encuentro y mostrar el dedo mayor a una hinchada en un partido en su tierra natal.

 

Previo al inicio del partido se dio un espectáculo muy al estilo de los espectáculos deportivos estadounidenses, ya que el cantante de murga, Freddy «Zurdo» Bessio cantó en vivo el himno nacional. Dicha ejecución fue acompañada por todos los presentes.

Junto a Bessio, estuvieron Hugo Fattoruso y la batería de la murga de Agarrate Catalina, lo que le dio un toque muy especial al evento, y fue tomado de gran agrado por todos los presentes en el coloso de cemento. La conducción estuvo a cargo de Jaime Ross.

 

Los costarricenses y antes de que el cantante finalizará de cantar el himno, que fue interpretado en forma completa, posaron para la foto y fueron a calentar. Otro que protesto fue Suárez quien abrió sus brazos y miro a sus compañeros fastidiado por lo extenso del mismo.

Afuera del Estadio muchos chicos aprovecharon la ocasión para pintarse la cara con los colores celestes y blancos. El precio fue a voluntad y a diferencia de otras ocasiones el petit «negocio» fue muy redituable.

 

Más de 60 mil personas estuvieron presentes en el Estadio vendiéndose más de 53 mil entradas, tiñendo de celeste el Centenario. Desde Costa Rica fueron 200 los hinchas que se hicieron presentes, un número escaso por la derrota sufrida de locales y por los costos elevados que tiene el viaje a nuestro país.

 

Entre los presentes ayer, se pudo observar a las dos fórmulas presidenciales rumbo al balotaje, Mujica junto a Astori y Lacalle con Larrañaga. Ambos fueron a alentar a la selección de todos. Tabaré Vázquez no se hizo presente por cábala.

 

Una de las grandes sorpresas fue que quedara fuera del banco de suplentes de Uruguay Martín Cáceres. La decisión fue de Tabárez y se debió a que el jugador presentaba un golpe en el rostro, que lo complica hace varios días. Otro que no quedó como suplente fue el «Japo» Rodríguez.

 

Seis personas fueron detenidas previo al partido por alcoholismo. Las mismas fueron retenidas en la comisaría mientras duró el encuentro y posteriormente liberadas.

 

El recibimiento fue increíble con pirotécnica, papeles, serpentinas, globos y agitar de banderas celestes. Además al igual que como sucedió ante Argentina se realizó un espectáculo de fuegos artificiales ante un público que se mostró con gran algarabía.

 

La gente no se cansó de alentar durante todo el cotejo con el grito de guerra característico de: «Soy celeste» y más tarde con un cantó clásico de las eliminatorias: «el que no salta, no va al Mundial…»

 

En una corrida rápida por la derecha de Luis Suárez, el «tico» Roy Miller lo tomó de la camiseta y la rompió. El mismo se mantuvo jugando varios minutos en esas condiciones, hasta que del banco de suplentes llegó una nueva camiseta para que se la cambiara.

 

La gente volvió a explotar en un partido bastante chato cuando ingresó Sebastián Abreu, pedido por muchos en lugar de un Suárez que no respondió. El grito de «Loco, Loco» se hizo sentir en todo el estadio.

 

Muy picado estuvo el partido durante todo el encuentro, con charlas de todo tipo entre los jugadores y en donde Lugano y Miller estuvieron en casi todas.

Sufriendo, así fue el final del partido y así lo vivió la gente que sufrió en cada jugada de los celestes, que defendieron un empate que nos clasificó al Mundial y que si bien estaba alejado de lo que se pensaba en lo previo, nos dio el pasaje a Sudáfrica.

 

Cuando el árbitro del encuentro pitó el final de las acciones comenzó el festejo de los jugadores de nuestro país. Previamente los suplentes que abrazados al borde del campo esperaron los últimos minutos, se metieron corriendo a la cancha y abrazaron a los once que quedaban en la cancha al grito de Uruguay.

 

Y el pitazo sirvió para que los más de sesenta mil espectadores pudieran liberar las tensiones creadas durante el partido y festejar el logro que fue más sufrido de los esperado.

 

Los jugadores con la sonrisa pintada en la cara, se saludaban y festejaban, primero en el centro del campo, posteriormente sobre la Amsterdan donde varios como Lodeiro y Abreu se subieron al travesaño del arco y más tarde dieron la vuelta al coloso saludando a los espectadores.

 

Abreu, autor del gol de nuestro país, apenas comenzado el festejo sacó una cámara digital para filmar las acciones lo que quedara en uno de sus más alegres recuerdos.

 

Y con la clasificación, los fuegos artificiales volvieron a estallar en el cielo, sobretodo varios de color celeste, los cuales fueron aplaudidos a rabiar por los presentes que con el grito de: «El que no salta no va al Mundial», se unieron a los jugadores.

 

Quien miró desde un costado fue Oscar Washington Tabárez quien muy emocionado felicitó a sus futbolistas y se unió en un abrazo con sus ayudantes e integrantes del cuerpo técnico.

 

Otro que se quedó a saludar a los jugadores celestes fue el preparador físico de los «ticos» Marcelo Tulbovitz, que si bien estaba bastante golpeado porque su Selección no logró el objetivo planteado, no dudo en felicitar a sus compatriotas por lograrlo.

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