Diego Lugano marcó su 4º gol en las Eliminatorias
El día amaneció lloviendo y la misma se extendió durante casi toda la jornada en la capital de Costa Rica. Esto determinó que la cancha del Estadio Ricardo Saprissa estuviese más rápida de lo normal, a pesar de todos los trabajos que se realizaron para mejorar el mal estado de la misma.
La propia estructura del Estadio Saprissa presenta muchas deficiencias, las intensas lluvias provocaron que la zona de vestuarios tuviese filtraciones y muchas goteras que lo inundaron.
Los funcionarios de utilería de Uruguay no daban crédito a lo que estaban observando antes del partido, cuando arribaron al escenario con toda la indumentaria que se utilizaría en el partido.
En la zona de vestuarios los utileros y la sanidad colocaron una piscina inflable para que los futbolistas compatriotas luego del partido realizaran un corto baño de inmersión con agua helada.
A falta de jacuzzi y piletas de inmersión, hubo que improvisar la piscina para recuperar a los futbolistas de la fatiga que provoca el partido.
Desde varios puntos de Uruguay y también de Centroamérica llegaron compatriotas para observar el partido y acompañar a la celeste. En total se calculan un millar de uruguayos que llegaron ataviados de camisetas de Peñarol y Nacional y también del Pabellón patrio. La oportunidad también sirvió para que un grupo de uruguayos colocara una bandera del Frente Amplio detrás del arco que defendió en el primer tiempo el arquero tico Navas.
Uruguay llegó con su «artillería pesada» al partido con Costa Rica, Eugenio Figueredo y Francisco Casal estuvieron atentos a lo que hizo nuestra Selección en suelo centroamericano.
El arbitraje del español Alberto Undiano fue muy tolerante con Uruguay, algunos lo compararon con el realizado en eliminatorias pasadas por el italiano Colina.
El zaguero Gilberto Martínez, polémico por haberse fugado de una concentración para irse a una playa y que fuera retirado de la Selección, tuvo la mala fortuna de lesionarse con un esguince de rodilla a los 20 minutos de juego.
La afición tica no le perdona aquel incidente y fue abucheado por los 20.000 hinchas cuando se retiró en camilla hacia un sanatorio donde se le realizaron los primeros estudios.
Al final del partido un apretado abrazo entre todos los integrantes de la delegación, aunque todavía no dieron rienda suelta a la alegría porque resta el partido revancha.
Los directivos de la AUF Sebastián Bauzá y Hugo Rodríguez Carrasco se metieron en la cancha para saludar a cada uno de los futbolistas.
También en el vestuario celeste, más concretamente en la boca del túnel, el empresario Francisco «Paco» Casal recibió a todos los jugadores luego del resonante triunfo en Costa Rica.
Como contrapartida el público local se retiró en malón cuando todavía faltaban algunos minutos para terminar el partido.
Los hinchas celestes dieron rienda suelta a su alegría en los minutos finales del partido, cuando el público local estaba en silencio comenzaron a cantar el clásico «soy celeste…» que fue lo único que se escuchó en los minutos finales en el Estadio Saprissa.
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