TROBO HABLO EN EL SEMINARIO DEL BID EN CHILE

"Hay que diseñar políticas sociales que incluyan el hecho deportivo"

El ministro de Deporte y Juventud, Jaime Trobo, el jueves próximo pasado estuvo en Santiago de Chile en el marco del seminario del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) en el que fue uno de los conferencistas. A continuación reproducimos las partes sustanciales del discurso del ministro.

«Me ha parecido comprometedor ofrecer a ustedes, desde la perspectiva de un actor gubernamental, la visión sobre la importancia, en el desarrollo de la sociedad, del deporte y sus variadas manifestaciones, entendiéndolo como un factor a considerar en los indicadores de desarrollo humano.

Ocurre en estos tiempos una transformación profunda en la visión que las personas tienen del deporte, y especialmente como en el caso del fútbol, cuando la promoción y la presencia de los medios de comunicación y la publicidad han encontrado su capacidad de penetración a través de culturas y posiciones sociales a los lugares considerados más remotos. Las características del cambio del peso de los factores productivos en la economía contemporánea han permitido la aparición en escena de un ‘negocio’ cada día más importante, como lo es el relacionado con el deporte. En este contexto la profesionalización del deporte y especialmente la del fútbol indica su condición de «factor de producción», cuya presencia cuantitativa se relaciona con las capacidades de las sociedades en las que se practica y acrecienta gracias a la transnacionalización que permite su comprensión global y la tecnología de las comunicaciones. Este magnífico negocio que se ha desarrollado desequilibradamente muestra cifras sorprendentes, especialmente en Europa y Estados Unidos, pero crece sistemáticamente en nuestra región. Aparecen oportunidades en relación con el hecho deportivo que lo condicionan y lo obligan a transforamrse en un espectáculo mucho más mediático que presencial. En cuyo desarrollo los valores que tradicionalmente se reconocían en los deportistas han variado su importancia y se presentan nuevos y alternativos, entre ellos la rizqueza, la vida con lujos del atleta exitoso y en fin la condescendencia a sus comportamientos y actitudes hasta en aspectos éticos lejano a los que ‘calilficaban’ en el pasado al ‘buen atleta’. A menudo tiene más importancia el monto de la ‘ficha’ de un jugador, o la ubicación en el ranking de ingresos de los golfistas, o el monto que reparte un torneo de tenis, que el ‘hecho deportivo’ propiamente dicho que se protagoniza.

Es un trabajo realizado para la Maestría en Comunicación de la universidad veracruzana de México, Enrique Rivera Guerrero analiza aspectos de la influencia de la economía en el desarrollo del deporte en ese país que me parece interesante compartir. ‘El deporte –dice– es una actividad sociocultural con enormes dimensiones económicas'; (…) ‘es un fenómeno de masas que requiere de una profesionalización cada vez mayor. Por su amplia difusión, el deporte si vincula a una gran actividad económica que contribuye a la generación de empleos, al entretenimiento de las personas y al aprovechamiento del tiempo libre; constituye en suma un ámbito de interés público’.

‘Para que subsista el espéctáculo deportivo, son necesarios cientos de millones de dólares al año. El público cada día exige más y los deportistas, a su vez, quieren mayores ingresos. Los clubes de fútbol profesional son empresas de espectáculos, obedientes a las reglas del mercado y dispuestas a vender y comprar jugadores. La televisión y la prensa contribuyen notablemente al mantenimiento del espectáculo'».

 

El deporte como vehículo publicitario

«‘En torno al deporte, sobre todo el espectáculo, circula un elevado número de intereses económicos que lo acercan a la consideración de la empresa comercial basada en el hecho deportivo.

La participación en la industria cultural, de millones de personas, impone métodos de reproducción que a su vez conducen inevitablemente a que, en innumerables lugares, necesidades iguales tengan que ser satisfechas por productos standard'» (Horkheimer y Adorno).

 

El deporte como Industria

«El mercado de los artículos deportivos crece exponencialmente. Su producción sustenta buena parte de la economía de algunas regiones. Las empresas que producen o licencian promueven la actividad al punto de sustentar parte de la economía de quienes usan sus productos. Mientras en 1991 en envío de artículos deportivos de EEUU a AL y Caribe era de 130.4 millones de U$S, en 1995 lo fue de 210,0 (fuente US Departamento de Comercio).

Mientras tanto América Latina produce sólo el 3% de los productos deportivos populares y el sud Este Asiático el 50%!.

 

El deporte como Publicidad

«Su resonancia en un amplio público y la popularidad de determinadas disciplinas hace que esté llamado a servir de soporte de la publicidad. La publicidad se asocia constantemente con el deporte y su finalidad última será siempre la misma: vender el producto, aunque para ello tenga que invertir dinero en ayudar al deporte»

 

El patrocinio

«No sólo favorece la difusión de mensajes del patrocinador, también cede posibilidades publicitarias o comerciales que benefician a la empresa por su colaboración en el evento que puede ser local, nacional, regional, internacional o mundial.

–El deporte permite que todos los aspectos del mercado se alimenten unos a otros. Vende anuncios de TV, promocionan cualquier producto imaginable, y mantiene el deporte en la mente de la población.

–El deporte es una industria que genera empleos directos e indirectos y genera grandes utilidades. Anteponer los intereses comerciales sobre los principios deportivos atenta contra este último.

Este es a mi juicio el primer paso a dar: tener en cuenta que de la megaeconomía del deporte espectáculo en el inicio del tercer milenio podríamos obtener el financiamiento para continuar alimentando un deporte en la perspectiva tradicional. Justicia asistir y promover el desarrollo de un fenómeno económico como el del fútbol en nuestros días, desde la perspectiva de los gobiernos, siempre y cuando advirtamos que no todo lo deportivo o lo futbolístico debe existir en función del negocio. Coincidiremos en que es una tarea muy pero muy difícil.

Ante esta circunstancia es bueno pensar si el diseño de políticas sociales, que a nuestro juicio necesaria e indefectiblemetne deben incluir el hecho deportivo, no debe tener en cuenta dos aspectos. El primero la posibilidad de incluir los beneficios de la economía del deporte en la realización de acciones, capacitación de personal, construcción de infraestructuras, diseño de planes, etcétera. El segundo separar claramente la ‘educación en el deporte’ de la ‘preparación para un deporte’, procurando alejar la permanente presencia de los denomiandos ‘excesos deportivos’.

El déficit deportivo de las generaciones se puede medir en términos de salud de la población, en términos de ‘estrés’ de los individuos, en términos desigualación ciudadana. En términos de respeto por el físico y autoestima del individuo. Concluyamos que estos aspectos revelan su importancia para confrontar fenómenos como la droga, el alcohol, la violencia, la intolerancia y el desarraigo cuyos efectos sobre nuestras nuevas generaciones lamentablemente ya se hacen sentir.

El Banco, en su calidad de agente financiero del desarrollo de nuestra región, debe incluir en los atributos requeridos a los programas de desarrollo social ‘el deporte’. La sensibilidad puesta de manifiesto cuando se habilita este debate habla de una comprensión cabal que desde la visión del desarrollo económico y social existe sobre la importancia de
l deporte y en nuestras tierras especialmente el fútbol».

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