JULIO RIBAS DEMORO CASI DOS HORAS PARA ABANDONAR EL VESTUARIO DE LA AMSTERDAM

Tarde de furia de los hinchas de Peñarol

Cuando llegó el pitazo de Sergio Komjetán que marcaba el final del partido con la victoria de River sobre Peñarol por uno a cero, ya se palpaba en el ambiente que se venían horas muy complicadas para Julio Ribas.

Los hinchas de la América y los que se ubicaron en la Olímpica silbaron e insultaron la salida del campo de juego del entrenador carbonero.

En los alrededores de la Tribuna América comenzaba a reunirse un grupo importante de hinchas que aguardaba para reprobar a Julio Ribas.

Los minutos transcurrían, los hinchas más pasionales entonaban algunos cánticos: «Pasarán los años, pasarán jugadores y dirigentes, no quedará el dinero, sólo quedará esta hermosa gente».

Desde hace muchos años no se podía palpar una molestia tan grande de los hinchas con un entrenador. A la hora de hacer comparaciones, los insultos de los parciales habían estado en el año 1991 con César Luis Menotti, luego no se habían personalizado en un entrenador como sucede ahora con Ribas.

El nerviosismo ganaba a los protagonistas con el paso de los minutos. Minas Apardian, dirigente de inferiores que además es amigo personal de Ribas, se entevistó con el jefe de seguridad para retirar los parciales hacia el otro cantero de la calle.

La táctica del cuerpo técnico de Peñarol era muy clara. A medida que pasaran los minutos, menos hinchas aguardarían para insultar al entrenador.

Los colaboradores se turnaban para salir al exterior y observar el comportamiento de los hinchas. El profesor de tercera Fernando Pignatares, el funcionario Viera y el propio Apardian, realizaron no menos de diez relevamientos para medir el clima imperante en las afueras.

Finalmente, cuando el reloj marcaba las 20 horas, Julio Ribas salió del vestuario, acompañado por Carlos Barcos, Aníbal Gutiérrez, los jugadores Cedrés y Canobio, más los directivos Hermida y Apardian.

De los más de 300 hinchas que aguardaron al terminar el partido, quedaban solamente unos 30, pero cuando la figura de Ribas fue divisada, comenzaron los gritos e insultos, que fueron tomados con tranquilidad por el entrenador.

Cuando todo parecía controlado, una piedra de gran tamaño impactó en el moderno auto de Apardian, al que ingresaba Ribas. El dirigente de juveniles y amigo del técnico aurinegro la emprendió contra el hincha que tiró la piedra pero fue contenido por la Policía, que detuvo de inmediato al inconsciente parcial aurinegro, que pudo haber lesionado a cualquiera de los que estábamos cerca del auto de Apardian.

Así se retiró Julio Ribas del Centenario, pese a que muy pocos hinchas lo aguardaron hasta el final. Su relación con la parcialidad cada vez es más caliente.

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