ESCANDALIZAN GROSERIAS DE DIEGO MARADONA
El desahogo del DT Diego Maradona tras el triunfo de Argentina ante Uruguay (1-0) y el pase al Mundial de Sudáfrica-2010, con groserías contra periodistas que lo critican, desató un escándalo en Argentina, pero recibió el respaldo del presidente de la liga, Julio Grondona.
«Esto es para los que no creyeron en este seleccionado y para los que me trataron como una basura. Hoy estamos en el Mundial. Sin ayuda de nadie y con todos los honores. A los que no creyeron, que la chupen…», disparó el DT a la prensa la noche del miércoles, apenas clasificada la Selección a Sudáfrica. Frente al aluvión de censuras, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y vicepresidente de la FIFA, Julio Grondona, dijo que «el caso de Maradona es muy particular porque no creo que haya muchos periodistas deportivos que puedan decir ‘yo no viví de Maradona'».
«En los últimos 15 días fueron terribles, muy despiadados. Nos venían renunciando a mí, a (el manager, Carlos) Bilardo y a Maradona. Esas cosas (exabruptos) pasan hasta cuando manejás el auto. Es así la vida, hay que entenderlo», dijo el alto dirigente. El DT, de 48 años, que brilló como el mejor en la década de 1980, provocador nato y ocurrente, dejó de lado todo ingenio y mesura para atacar con groserías e insultos al periodismo crítico.
«Un festejo del rencor», señaló el diario La Nación sobre un Maradona «dominado por la ira, que se consumió en su propio rencor. Fue un cúmulo de tensión que explotó con aires vengativos contra los periodistas».
Argentina sólo alcanzó a clasificarse al Mundial en la última fecha de las eliminatorias, sufriendo, con angustia y con goles agónicos, como el de Martín Palermo ante Perú (2-1) el sábado pasado cuando corría el tiempo añadido.
Los exabruptos de Maradona fueron ayer portada de todos los medios y llenaron los informativos radiales y televisivos, mientras en Internet se ofrecían a la venta remeras con sus frases. El tema desplazó a un segundo plano el triunfo sobre Uruguay, por primera vez en partido oficial en el Centenario de Montevideo, y la clasificación directa al Mundial, que trajo desahogo más que festejo a la Selección, como dijo Juan Sebastián Verón, cuando exhortó a «pensar en mejorar». En noviembre pasado, cuando se hizo cargo de la conducción, Maradona había prometido infundir en los jugadores su mística cuando era ídolo y capitán del campeón mundial en México-1986 y subcampeón en Italia-1990.
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