VIOLENTOS. DE SACO Y CORBATA, FRENTE A LA SEDE DEL CLUB

Alarcón, a las piñas con hinchas de Nacional

El presidente de Nacional, Ricardo Alarcón, confesó a este periodista que el 23 de noviembre de 2008, previo a la partida de la barra brava de Nacional a la ciudad de Canelones para alentar al equipo en el clásico de futsal (que terminó en una batalla campal, con un herido de bala y un procesado), participó de un incidente a las piñas con un grupo de hinchas de su propia institución, en plena Avenida 8 de Octubre.

Alarcón relató que cuando llegó a la sede tricolor y «vi aquel conglomerado de hinchas, pregunté qué pasaba y en ese momento me informaron que se jugaba un clásico de futsal en la ciudad de Canelones. Minutos antes de partir, pasó por el lugar una persona en bicicleta, frente a la sede, que le gritó al paso unos insultos a nuestros hinchas. Un grupo de ellos, cuatro o cinco, salieron corriendo detrás de él, lo interceptaron y empezaron a tomarlo a golpes de puño. Yo, sin meditar nada, salí corriendo y esquivando los autos que transitaban por la Avenida 8 de Octubre, intenté separarlos y terminamos a las piñas con los propios hinchas de Nacional. Tuve esa reacción impulsiva porque consideré que lo que estaban haciendo era una barbaridad. Uno a veces no controla sus impulsos», relató el presidente tricolor.

» Yo con mis 61 años a cuestas estaba en medio de una trifulca y como podrá imaginarse, la cosa fue piña va, piña viene, piña va, piña viene, y después, piña viene, piña viene, piña viene», expresó Alarcón, quien dijo que por primera vez hacía público este incidente que hasta el presente había mantenido en reserva.

La misma barra de Nacional protagonizó en Canelones una gran riña callejera aquella noche de noviembre, que terminó con 27 detenidos, un herido de bala y un procesado (hincha de Peñarol). Este había llevado un arsenal de armas blancas caseras, preparadas con varillas de hierro en una amoladora, que tenían en uno de los extremos una punta muy filosa y en el otro les había hecho una empuñadura, tipo corte carcelario.

El empresario Julio Donatti ordenó a sus choferes que regresaran a Montevideo antes de finalizar el partido, debido a los destrozos que habían realizado los parciales tricolores durante el viaje de ida en uno de sus ómnibus.

 

Miguel Garrido bajo la lupa

Días después, el transportista encontró en la caja de las herramientas de un camión, que también había transportado a barras tricolores, un revólver que le fue entregado al presidente de Futsal de Nacional, Miguel Garrido.

Consultado Ricardo Alarcón sobre este hecho que empaña la campaña que está llevando a cabo su directiva, bajo el eslógan «Cultura Nacional», dijo que había tomado conocimiento del hecho hacía pocas horas pero que en la próxima reunión del cuerpo se iba a analizar el tema y se iban a adoptar las medidas correspondientes.

Cabe recordar que a nivel policial existen elementos que le permiten a la Policía establecer que la génesis del incidente que ocurrió en mayo pasado, en los alrededores del gimnasio de Aguada, donde fueron asesinados los menores Rodrigo Núñez y Rodrigo Barrios, estuvo en los incidentes protagonizados por los barrabravas de Nacional y Peñarol en los alrededores del Gimnasio Municipal de Canelones. A pesar de demostrar afecto por el presidente de Futsal (Alarcón se refirió al dirigente como «El Gordo Garrido»), prometió que la Comisión Directiva investigará los hechos, a pesar de que ocurrieron hace diez meses.

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