JORDAN AL SALON DE LA FAMA
Michael Jordan ocupó su merecido lugar entre los grandes del baloncesto al ingresar al Salón de la Fama de ese deporte, y se entusiasmó tanto con el homenaje que advirtió que podría dar una sorpresa y regresar a las canchas, pese a sus 46 años y unas libras de más. Jordan, junto a otros dos grandes de la NBA como David Robinson, John Stockton y el técnico de Utah Jazz Jerry Sloan, ingresaron la noche del viernes al Salón de la Fama del Básquet en Springfield (Massachusetts, noreste). El «Air Jordan» provocó risas nerviosas entre los encumbrados asistentes, al cerrar su discurso de aceptación dejando ver la posibilidad de que aún no han visto realmente lo último de Michael Jordan en una cancha.
«Un día podrían verme jugar un partido a los 50 años», dijo. «No se rían. Nunca digan nunca, porque los límites, como los miedos, son a menudo sólo una ilusión», añadió. Ganó seis anillos con Chicago Bulls, promediando 30,1 puntos por partido en toda su carrera, el mayor promedio en la historia de la Liga. También ganó 10 títulos de máximo anotador, 5 de Mejor Jugador (MVP) de la temporada y 6 MVP de las finales.
Pero su inducción inevitable al Salón de la Fama, en su primer año de elegibilidad, fue una excusa magnífica para rodar de nuevo el carrete de los momentos estelares de carrera. Jordan dijo que su naturaleza competitiva fue forjada en rivalidades entre su familia, con sus hermanos y hermanas y bajo los ojos exigentes de sus padres. «El baloncesto ha sido todo para mí», manifestó. «Mi refugio. Mi lugar, adonde fui siempre que necesité encontrar consuelo y paz. El juego me ha dado los dolores más intensos y las más intensas alegrías». dijo.
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