Supieron cumplir: sigue la ilusión
Tras el duro golpe del fin de semana, los dirigentes del fútbol uruguayo decidieron fomentar la ida al estadio, aceptando dos personas por cada entrada, medida que sin duda contribuyó para la buena asistencia que registró el Centenario.
En forma previa se habían colocado unas diecisiete mil entradas aproximadamente, lo que aseguró un mínimo de treinta mil personas en las tribunas, a las que deben sumarse las que llegaron por la cantidad de boletos que se regalaron, y a mucha gente que a último momento se sumó a las gradas.
Unas cuarenta mil personas, aproximadamente, aportaron su grano de arena para la victoria de la Selección dirigida por «El Maestro» Tabárez, puesto que alentaron desde el principio del juego, justo cuando Colombia llegó dos con mucho peligro sobre el arco celeste. Y, en el complemento, cuando el partido se había puesto muy duro para Uruguay entonaron el clásico «soy celeste, soy celeste», aunque también hubo lugar para los reclamos, cuando faltando quince minutos y con el partido empatado sonó fuerte el reclamo de la tribuna pidiendo «pongan más huevos la p… que los p…»
Afuera del monumento al fútbol mundial, como siempre, abundaba la oferta de banderas, camisetas celestes y el clásico «se pinta» ofrecido por los vendedores ambulantes, que igualmente tuvieron una buena jornada pese a la posición celeste en la tabla.
La campaña electoral también se sumó al juego por Eliminatorias, ya que a varias pancartas y banderas se agregó un ómnibus identificado con la fórmula colorada BordaberryDe León, mientras dentro del estadio sobresalió claramente un cartel ubicado en la Platea Olímpica, con la inscripción «Mujica Presidente» y tres símbolos del Frente Amplio.
También pudo divisarse en la Tribuna Amsterdam una pancarta con la inscripción «proceso de paz en Colombia».
Colombia sufrió la ausencia de Fabián Vargas, lesionado en el juego anterior, mientras que Uruguay no contó con Diego Lugano ni con Diego Godín por suspensión, mientras que Jorge «Malaka» Martínez quedó fuera por lesión. Ante las bajas y la posibilidad de varios retornos, el entrenador celeste decidió realizar nada menos que seis cambios en la oncena titular, a la que se sumaron Bruno Silva, Carlos Valdez, Martín Cáceres, Diego Pérez, Diego Forlán y Edinson Cavani. Para el próximo encuentro, ante Ecuador, los que no podrán jugar serán Carlos Valdez que deberá cumplir con la suspensión automática, ni Bruno Silva, que acumuló dos tarjetas amarillas.
En el entretiempo existieron varios reclamos de futbolistas y algún dirigente compatriota al árbitro Torres, duramente cuestionado por varios fallos; el público también reprobó con silbidos al árbitro guaraní, y luego lo ovacionó cuando decretó la expulsión de Viáfara.
Cuando el cotejo entraba en su parte crítica y los uruguayos se dejaban dominar por el nerviosismo, desde la tribuna se comenzó a pedir el ingreso del minuano Abreu con el tradicional canto «olé olé olé, Loco, Loco». Tabárez llamó inmediatamente a Abreu, pero justo llegó el segundo gol de Scotti y el técnico cambió la variante, llamando a Sebastián Eguren.
Al término del partido, comenzó a circular en varios sectores del estadio, el rumor de que existía la firme posibilidad de que el Torneo Apertura se detuviese para permitir la preparación de un equipo integrado por jugadores del medio local para jugar en la altura; casi enseguida, en la conferencia de prensa, Tabárez descartó la idea, afirmando que no existen los plazos necesarios para probar esta posibilidad.
La última imagen de los jugadores dentro de la cancha es la verdadera postal del momento que vive la Selección: los brazos en alto, varias sonrisas y el saludo a las cuatro tribunas desde el círculo central, renovando un idilio que perdura y se renovó por un mes más.
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