¿Fin del proceso de las juveniles?

La eliminación de la selección celeste Sub 17 cerró un ciclo pactado entre el Consejo Unico Juvenil y Víctor Púa junto a todo su cuerpo técnico.

El hecho de que en el período de un mes y medio sufrimos la eliminación de los dos sudamericanos, Sub 20 y Sub 17, y la no clasificación a los respectivos mundiales, trajo en el ambiente deportivo algunos cuestionamientos hacia el proceso que hasta hace pocos días dirigió Víctor Púa.

Es bueno puntualizar que estos mismos técnicos fueron los que construyeron selecciones juveniles que participaron en mundiales, luego de buenas actuaciones en los sudamericanos, y pusieron el nombre de Uruguay nuevamente en el primer nivel en los peores anos de crisis del fútbol mayor.

Pero no escapó a la realidad de los últimos anos, en los cuales se vive un período de cuestionamientos y nuevas decisiones, que indudablemente se reflejan finalmente dentro de la línea de cal.

Hay que puntualizar que las transformaciones por las cuales atraviesa la organización del fútbol afectaron directamente el trabajo del Consejo Unico Juvenil, ya que económicamente lo que se destina actualmente es sensiblemente menor a los ingresos que antes tuvieron las celestes juveniles.

Pues ahora con el nuevo orden, Spillman, quien fue un mago para conseguir apoyo económico en empresas que apostaron a este proyecto para suplir lo que no le daba la AUF para realizar un trabajo serio, ahora no lo puede hacer. Debe arreglarse con lo que le den.

Pero es justo que usted piense: ?en qué afecta esto a las malas actuaciones que tuvimos?

Sencillo, antes, al conseguir dinero, se podía destinar a largas concentraciones en el Charrúa, en las cuales los jóvenes convivían gran parte de su vida en grupo. Había muchos más amistosos internacionales, en los cuales Víctor Púa podía evaluar en la cancha misma a los jugadores y no en prácticas. A su vez éstos crecían en experiencia internacional.

Hubo selecciones Sub 20 que llegaron a los Sudamericanos y Mundiales con cerca de 150 partidos internacionales encima.

Entonces, cuando se alzan algunas voces de reprobación a lo actuado, debemos coincidir en que se jugó mal y no fueron buenas actuaciones las últimas, pero tampoco podemos olvidar el favor que le hicieron las selecciones juveniles de Spillman y Púa a nuestro país.

En momentos en los que nadie se acordaba de Uruguay, sin embargo terminamos definiendo en los mundiales.

La coyuntura cambió, no sé hasta cuándo podrá aguantar Spillman las distintas presiones que soporta.

Púa no está más, ahora debe asumir responsabilidades mayores, gracias al buen trabajo que justamente marcábamos más arriba, pero los procesos de juveniles deben continuar. Con las mismas ganas que antes y con la misma confianza. Y la AUF, antes de cargarle las culpas de los balances en rojo a los Juveniles, debería por el contrario entender que son el futuro y apoyarlos con mayor decisión. Hay que tener buena memoria y recordar que cuando empezó esta historia, si fuimos a un Sudamericano fue gracias a que Spillman salió a «mangar» puerta a puerta, pues la AUF no destinó un peso.

Ahora todo el pueblo confía en Púa. Lo pidió al frente de la selección mayor y tiene el respaldo de la gente que lo quiere.

Esperemos que el superprofesionalismo y las presiones existentes en torno a la celeste no afecten a un hombre muy capaz e inteligente como Víctor Púa. El pueblo espera el milagro de la clasificación a un Mundial. No hay tiempo para probar o improvisar, hay que hacer la justa, la real, la que ven todos. Tamana responsabilidad.

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