Figueredo fue con Grondona y dejó "huérfano" a Uruguay

El vicepresidente de la CSF, Eugenio Figueredo, que debería representar los intereses del fútbol uruguayo en ese organismo, asistió el pasado sábado al partido Argentina-Brasil, que se jugó en la ciudad de Rosario (Santa Fe), y le dio la espalda a la Selección nacional que se jugaba la vida en Lima (Perú).

Figueredo prefirió acompañar a su amigo Julio Humberto Grondona, presidente de la AFA y vicepresidente de la FIFA, y a Eduardo Deluca, secretario de la CSF, que también están viviendo horas de incertidumbre con la Selección que dirige Diego Armando Maradona, que aún no tiene asegurado su pasaporte a Sudáfrica 2010.

El ex presidente de la AUF tampoco estará presente en el partido de mañana en el Estadio Centenario, donde la celeste se jugará la última carta ante Colombia, con el arbitraje del impredecible juez paraguayo Carlos Torres.

Las autoridades de protocolo de la AUF no han recibido hasta el presente ninguna reserva especial de parte de Figueredo, que según fuentes de su entorno permanecerá fuera del país por lo menos hasta mediados de setiembre.

La actitud prescindente de Figueredo para con la Selección se debe al escaso «feeling» que mantiene con el actual presidente de la AUF, Sebastián Bauzá, cuya elección provocó malestar en el ex presidente por considerar que no fue un hombre leal a su anterior gestión y fue promovido por los «tres mosqueteros»: Fernando Sobral (Defensor Sporting), José Luis Palma (Liverpool) y Arturo Del Campo (Danubio).

En oportunidad del partido disputado en Puerto Ordaz (Venezuela), Figueredo integró la delegación que viajó en chárter y acompañó a su «amigo» Washington Rivero. Su presencia tampoco garantizó un buen resultado para Uruguay pero no hay duda de que, en una institución que se caracteriza por el tráfico de influencias y la protección a los más poderosos, como acontece en la CSF, la presencia de su vicepresidente, por lo menos, podría prevenir y neutralizar males mayores.

¿Usted se imagina a la Selección argentina jugándose la clasificación al Mundial y a Julio Grondona ajeno a esta situación?

Bueno, la Selección uruguaya se está jugando la vida, está gastando los últimos cartuchos en las Eliminatorias y su principal dirigente en el ámbito internacional le ha dado la espalda.

¿Usted no desconfiaría?

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