Es de no creer lo que se nos escapó
Uruguay perdió uno de esos juegos increíbles. Imposibles. Por la forma. Porque no se era favorito ante los dominicanos que destinaron medio millón de dólares para clasificarse al Mundial de Turquía.
Así todo ellos estuvieron contra las cuerdas 37 minutos y no perdieron por dos errores con Uruguay, teniendo la pelota para irse arriba en el cierre. Bloquearon a García Morales, Batista casi no recibió juego y así se terminó diluyendo la posibilidad de ganar un partido que se había presentado perfecto, inteligente y ganable. Una defensa táctica determinante. Bajó a Dominicana en el primer tiempo a 33 puntos. No fueron casi a la línea de libres, tuvieron escaso goleo perimetral, tomaron algunos rebotes ofensivos, 8, pero se sabía que lo iban a hacer porque van con fuerza a la captura del mismo con Villanueva, Horford o Jack Martínez.
Lo de Uruguay fue muy bueno en todo el primer tiempo, llegó a abrir 9 puntos de ventaja basado en un control de juego soberbio, rotando el balón y tirando en el momento justo. Leandro García Morales despertó con gran nivel, puso 5 de 7 en triples, dos asistencias, dos recuperos, y a se le sumó una labor cerebral de Osimani y de Barrera cuando ingresó para asistir al goleador celeste. Los recambios en el juego interno, Páez, Borselino e Izaguirre, estuvieron a la altura y en algún momento respondieron sin Batista en cancha. Era doble el mérito. El juego colectivo estaba siendo la llave de este partido para los celestes. A Dominicana era clave quitarle el ritmo, y así fue, tal como lo esperaba Jauri de sus players.
No corrieron, Uruguay le propuso una defensa intensa en primera línea. Ellos anotaron más que nada por alguna distracción en el juego interno y aprovechando la línea de fondo en la que García y Villanueva tomaban ventaja de algunas ventajas celeste. Estar enchufados era lo que nos podría dar el triunfo. Aguiar tomó referencias defensivas, Barrera y García Morales robaron balones, y asistieron para el tiro final. Dominicana se encontraba incómodo, no contaba las expresiones individuales que podían dañar a Uruguay y se iban al descanso 7 abajo, 33-40. El partido se presentaba ideal. Y más cuando en el tercer cuarto el equipo nacional logró tomar distancia de 13 puntos 55-42 de la mano de Panchi Barrera Batista. El tema es que Dominicana ajustó mejor y comenzó a cargar abajo del canasto con Martínez, Horford, pero sobre todo la mano de Flores.
El base no dejaba irse a Uruguay en el scorer y la reacción era de suponer. El tema estaba en el desgaste celeste, que de cualquier manera se iba 64-56 al cierre del tercero.
El último cuarto fue para el infarto de los nuestros. García Morales estaba defendido al extremo (venía de poner 28 puntos en 30 minutos), la defensa rival fue asfixiante y lentamente cargando con Jack Michael Martínez y Villanueva se pusieron definitivamente en juego. Igualaron en 67 y 70 con 2.50 por jugar. Eran los minutos más importantes de los últimos años y nos faltó la serenidad necesaria y hasta categoría. Con 1.10 por jugar, marcador igualado en 74, Uruguay tenía la pelota para reponer de defensa a ataque. Barrera se hace del balón para reponer, no logra asistir, saca mal y el balón cae en las manos de Villanueva para que anote. Ahí se cayó le ilusión celeste y luego la pérdida de balón de Osimani nos terminó matando gran parte de la ilusión de ir al Mundial. Se perdió un juego increíble, se dominaron 37 de minutos de juego y no se pudo ganar. El esfuerzo fue enorme, pero no era para terminar así.
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