EL SEBASTIAN (BAUZA) EN SU LABERINTO
El viernes 14, en un hecho histórico, por unanimidad y por aclamación, el doctor Sebastián Bauzá fue electo presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Es importante la unanimidad, pero no todos emitieron su voto impulsados por iguales motivaciones.
Hubo un cierto cinismo en la votación y más cuando tras cartón, en un hecho ilegítimo, condicionaron o pretendieron condicionar la elección por Bauzá de sus compañeros.
Es falso que el Club Atlético Peñarol no quiera más delegados de los grandes en el Ejecutivo de la AUF; no quiere a Ache.
Liverpool, Defensor Sporting y Danubio, no dudamos que si pretenden que no haya delegados de los grandes en dicho organismo, quizá también quisieran en una votación en la AUF poder incrementar su caudal de parciales, pero esto sí que no se puede.
Pensamos que los intereses de que el economista Eduardo Ache no integre más el Ejecutivo son diversos.
Peñarol, porque vio cómo Ache impidió cualquier tipo de manejo «flechado». Consideramos que en forma incorrecta Peñarol evaluó como poco eficaz la labor de un peso pesado de la institución, como José Carlos Domínguez. Domínguez fue un gran operador aurinegro, pero la dirigencia mirasol minimizó su labor, pues entendió que el club perdió con la forma en que se dilucidó el tema Nacional-Villa Española.
No se valora que los clubes también politizaron el tema, enviándolo a una Asamblea de Clubes, órgano eminentemente político. Si Nacional y Villa Española jugaron su partido, fue porque connotados juristas, mayoritariamente parciales aurinegros, entendieron que eso era lo jurídicamente correcto.
Pero nadie se chupa el dedo y atrás de todo esto también, y prioritariamente, está la labor que el economista Ache estaba haciendo en pos de una negociación conveniente de los derechos televisivos.
El presidente del Liverpool Fútbol Club, Palma, en su coherencia no desconoce la labor de Ache en el tema, pero aun así le endilga responsabilidades y paternidades que le son ajenas.
A su vez Ache estaba capitalizando su imagen a nivel internacional, situación que lo venía insertando en el engranaje del fútbol internacional, lo que sería lamentable desperdiciar.
Así planteado el tema, con clubes que apoyan expresamente a Ache, Sebastián Bauzá está embretado.
O «entrega» a sus ex compañeros Cabal y Ache o se expone a un rechazo de su fórmula de integración del Ejecutivo.
También esta en juego la imagen de «permeabilidad» del presidente de la AUF.
Lo que sí queda claro es que habrá representantes de los grandes, con mayor o menor peso específico, pero estarán.
Por ejemplo, en aquel Ejecutivo de Oro encabezado por el ingeniero Del Campo, Matías Vázquez y Dante Iocco no eran «orgánicos» de los grandes.
No quisiéramos estar en los zapatos de un hombre inteligente, capaz, honesto y trabajador, que llegó joven a un puesto de tanta trascendencia, pero al cual se pretende condicionar.
Sebastián Bauzá es un gran nombre para el fútbol uruguayo, no lo desperdiciemos.
El panorama es confuso, y la duda existe: ¿Saldrá de ese laberinto? Por el bien de nuestro alicaído fútbol, ojalá que sí.
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