La dolorosa realidad
Los uruguayos somos muy proclives a esperanzarnos con ilusiones efímeras, que la realidad, a veces muy cruda, se encarga rápidamente de desvanecer. La presente ha sido una semana amarga para el fútbol uruguayo. Dejamos de lado a la Selección mayor por la sencilla razón de no haberla visto, ni siquiera por televisión, en sus presentaciones en Europa. Por otra parte los chiquilines de la sub 17 no pudieron cumplir con las expectativas que ellos mismos habían generado, sufriendo contrastes que nadie hubiera pensado, como la caída ante el peor fútbol del continente, el venezolano. Igualmente está con una pequeña lucecita de esperanza y deberán rogar para que los resultados se le den en la última fecha del grupo, precisamente cuando no jueguen, para poder clasificar.
Peñarol en caída libre
Los aurinegros jugaron tres partidos por la Libertadores, perdiendo dos y empatando el restante, recogiendo la magra cosecha de un solo punto sobre nueve posibles. Su pasaje a la segunda ronda es poco menos que imposible por más que en fútbol nada puede asegurarse hasta después de vérsele las patas a la sota. Las producciones de los carboneros han generado duras críticas de parte de sus parciales, a Julio Ribas por sus planteamientos tácticos y los cambios que realiza, y al Consejo Directivo, en especial al presidente José Pedro Damiani, por su política austera en relación con las incorporaciones al plantel. Ya otras veces ha sucedido este tipo de cosas y el equipo pasó el mal momento, levantando su nivel de juego y llegando a conquistar metas importantes. Sin embargo, en esta oportunidad la situación parece más comprometida porque hay hombres que fueron muy trascendentes, al caso Bengoechea y Cedrés, que entraron en un visible declive en su rendimiento, y en el grupo no se vislumbra quienes podrán encargarse de su sucesión futbolística. A nivel local la cosa puede revertirse dado el modesto alcance de nuestro medio pero en el aspecto internacional es donde se agudiza el problema, con los resultados conocidos. A este núcleo se le fueron Pandiani y sus goles, que ahora asombran en Europa, y Pacheco, un estratega excepcional y además definidor de categoría, sin que hayan llegado reemplazantes que estuvieran a tono con su categoría, y el equipo se resintió en su funcionamiento sin que en esto tenga responsabilidad el entrenador.
Defensor Sporting y la altura
La situación de los violetas no es tan angustiante en la Copa, aunque perdieron los dos encuentros que jugaron como visitantes. Sin embargo, el hecho que ante Cruz Azul y Olmedo hayan tenido que jugar en la altura, significa un atenuante que para los conjuntos de esta parte de América del Sur tiene mucha trascendencia. Esperaremos las nuevas actuaciones de los del Parque Rodó para abrir un juicio más concreto, pero es evidente que una cosa es la actividad local, donde golean y se florean, y otra las confrontaciones internacionales, allí donde se ve claramente la mediocridad actual del balompié compatriota.
En síntesis, la realidad nos golpea nuevamente. Pensamos que cada vez estamos más lejos del primer nivel futbolístico y pensar en las conquistas que nos enorgullecieron en el pasado es aferrarse a una utopía, que como tal, es inalcanzable.
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