LA FIEBRE USAIN BOLT

El velocista jamaiquino Usain Bolt es uno de los niños mimados por el estadio alemán cada vez que compite. El Olímpico, que se conmueve únicamente cuando compite algún atleta local o alcanza algún logro, está totalmente rendido a los pies de Usain Bolt, que cada vez que toca la pista genera una reacción en cadena de aplausos, gritos, flashes y corridas de periodistas buscando cualquier gesto o declaración difícil de poder apreciar con cualquiera de los otros atletas. El mismo, siempre se muestra muy simpático y con ello ha sabido comprarse al público germano, que agota entradas cada vez que Bolt sale a pista. Mañana será un claro ejemplo de ello, cuando corra la final de los 200 metros llanos, en la cual ­anunció­ intentará bajar el récord del mundo.

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