Olé, olé, olé… Sosa… Sosa
Varios parciales albos, se mostraban inquietos en el comienzo de la temporada, ya que Sosa –en varias oprtunidades– no jugaba siquiera en el equipo de los suplentes. Muchos creían que el entrenador tricolor prescindiría prácticamente de sus servicios este año, pero sin embargo De León le confió la titularidad frente a Rentistas, y a los doce minutos el capitán ya había respondido a esa confianza. En nota exclusiva con LA REPUBLICA, el ídolo tricolor comentó que «Hugo siempre sabe cómo está y qué necesita el equipo. El sabía que podía contar conmigo cuando me precisara, por eso esperé el momento de mi oportunidad, y por suerte cuando me tocó entrar pude aprovecharla. Hugo me conoce y sabe que yo entrené siempre con las mismas ganas, con un esfuerzo más grande quizá, pero dándole aún más duro de lo normal, porque cuando no jugás te cuesta entrenar, no digo el doble pero si bastante más».
A pesar de no jugar, «Sosita» esperó su turno en su doble condición de suplente e hincha del equipo, deseando el mejor desempeño a los compañeros que les tocaba estar dentro del campo, siempre con esa «buena onda» especial que lo caracteriza.
«Cuando veo el partido de afuera me preocupo siempre de que el compañero que esté adentro rinda lo mejor posible por el bien del equipo, que es el bien de todos; voy a la cancha como un hincha más, por suerte, tranquilo por ir ganando los partidos que nos tocaron, viendo que el equipo va respondiendo, que es lo más importante.
Lo otro es solamente una manera de encarar la vida, es natural. Yo soy prácticamente siempre el último en irme de Los Céspedes, porque para mí el domingo es una fiesta, es lo máximo, entonces durante la semana tenemos que trabajar fuerte porque todos queremos estar, para apoyar, para dar consejos».
Ruben reconoce que cuando el equipo anda bien, al que está afuera se le hace más difícil entrar, pero «no me preocupa, ya con estar en el plantel de un equipo grande como Nacional cualquier jugador tiene que sentirse más que conforme, estando pronto para cuando se dé la oportunidad aprovecharla lo mejor posible.
Ayer se me dio, porque hacía tiempo que no convertía; cuando un goleador hace tiempo no anota lo busca pemanentemente, y cuando está cerca del arco intenta convertir, es parte de su esencia, aunque a veces pierda chances propicias por egoísmo. A veces el delantero cree que los goles hay que hacerlos dentro del área, y busca hacer firuletes y ‘cosas ricas’ dentro del área, en vez de definir fácil, entonces el gol en la mayoría de los casos no aparece».
Curiosamente, el último gol convertido por Sosa también había sido de derecha, la pierna menos hábil del fútbolista, con la que anotó desde fuera del área «de casualidad», dijo bromeando, para enseguida agregar que «los defensas me conocen muy bien y me cubren la pierna izquierda, entonces no tengo más remedio que enganchar para el otro lado. Ya cuando fui para el medio iba con la idea de «matarlo» al arquero de derecha, porque obviamente con esa no tengo la misma colocación que tengo con la zurda».
Evolucionando del tirón en la zona de aductores de pierna derecha que sufrió el domingo, Sosa tuvo unas palabras para sus amigos, los «locos bajitos», al expresar que «los niños deben entender que jugar al fútbol es divertirse. Yo recuerdo que mi primer regalo fue una pelota, y también que enseguida salí corriendo a jugar con ella; hoy, casi en el final de mi carrera me sigo divirtiendo como antes.
Por eso llego temprano a las prácticas, para tomar unos mates con los muchachos, porque esto no es sólo venir y estar dos horas entrenando. Me acuerdo que cuando era más joven me quedaba después de los entrenamientos rematando al arco; probaba y mejoraba, porque entrenando muy fuerte mejorás mucho.
Por eso a los niños tenemos que decirles que lo que tengan ganas de hacer dentro de una cancha lo hagan. A mí, ver jugar a un niño en cualquier canchita me da muchos recuerdos, porque yo empecé así como ellos; a muchos padres los veo que les gritan para que revienten la pelota, pero no, que inventen… si tienen ganas de hacer un caño que lo hagan, y que jueguen para divertirse».
Y si hablamos de diversión y de festejos Sosa es el indicado, el abanderado de cada conquista tricolor, porque «cuando logramos algo después de todo un año de estar peleando por eso, cuando llega hay que celebrarlo porque eso es lo que queda, los recuerdos de los momentos lindos.
Todo eso es lo que me da alegría para seguir jugando, porque cuando estás fuera de la cancha el cantito de la tribuna aparece, y al ver a la hinchada te dan ganas de seguir llevando a Nacional en el alma, con el feeling con la hinchada, con los compañeros que animan con el «vamo´ arriba, viejito», y un presidente que te quiere.
A esta altura de mi carrera mi vinculación no sólo es profesional, por eso quiero terminar mis últimos años al máximo, dar todo lo que tenga adentro, porque Nacional es especial, porque lo siento, de chiquito me gustaba y quería estar jugando con esa camiseta.
Con la hinchada me siento uno más de ellos, capaz que jugando en otro equipo no me divertía tanto, pero yo sé que cuando voy a la cancha no voy solo, voy con toda la hinchada de Nacional».
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