El Bolso se quedó con uno de los campeonatos uruguayos más largos
Si no es el Campeonato Uruguayo más largo de la historia está muy cerca de serlo. La temporada 2008/09 se ha estirado mucho más de la cuenta por diferentes razones, llevándola a durar prácticamente once meses, con largos períodos donde reinó la interrogante respecto a su definición.
Primero fue el Apertura, cuando el cotejo entre Nacional y Villa Española que correspondía a la segunda fecha se jugó cerca del final del torneo, tras aquella suspensión de Prudente que derivó en los Tribunales de la AUF y terminó disputándose 93 días después. Debió jugarse el 31 de agosto y finalmente tuvo lugar el 3 de diciembre.
Se terminaba el torneo en un mano a mano entre Nacional y Danubio, cuando llegó otra suspensión, esta vez del campeonato en pleno debido a los incidentes ocurridos en Jardines del Hipódromo, que hicieron que el año 2008 terminara sin definición en medio de reuniones, acuerdos y desacuerdos entre las autoridades del Fútbol y del Ministerio del Interior.
El 23 de agosto se abrió la temporada, y nada menos que trescientos veintiséis (326) días después casi once meses terminó el año fútbolístico, que incluyó un mes y medio de receso durante el verano, pues la última fecha se jugó el 7 de febrero, y la final entre tricolores y franjeados el 15 del segundo mes del año.
El choque de la víspera, el que bajó el telón, tuvo como elemento diferente la cantidad de público en las tribunas, semidesnudas en los primeros juegos pero con buena presencia ayer, ante la posibilidad de que los tricolores se coronaran campeones. La cantidad de entradas vendidas en forma previa se acercó a quince mil, y finalmente fueron más de treinta mil las localidades colocadas, ambientando la mejor concurrencia de este grupo de partidos.
Otro de los elementos diferentes de la noche, respecto a juegos anteriores, fue la prevención que se tomó en una de las tribunas cabeceras para que no hubiera problemas entre los hinchas. En la Tribuna Colombes se instaló un vallado en el sector más cercano a la América, formando un «pulmón» entre ambas parcialidades.
Si los fusionados habían sido mucho más parejos a lo lago del año, no caben dudas que, durante las finales, Nacional fue mucho más que su rival, ganando el primer mano a mano con dos empates y una victoria, y sentenciando el segundo duelo con dos victorias consecutivas.
Para el decisivo juego, el conjunto de Punta Carretas tuvo que afrontar además varias bajas más que su rival: Alexander Medina y Martín Silva estuvieron ausentes por suspensión, pero al «Polilla» además le faltaron por estar lesionados Pablo Gaglianone y Mauro Vila, tuvo en duda hasta último momento a Jorge Curbelo, quienes se sumaron a la ya definitiva ausencia de Leandro Cabrera, ya presentado en el Atlético de Madrid. Para colmo, en el primer tiempo tuvo que sumar a Diego Vera, muy sentido tras un choque de cabezas.
Además de conseguir el Campeonato Uruguayo, los tricolores consiguieron ayer confirmar su 14ª participación consecutiva en Copa Libertadores, y quedó a un paso de clasificar a la Sudamericana, para lo que le bastará con quedar entre los cuatro primeros de la Liguilla.
Vale recordar que los del Parque Central evalúan la posibilidad de jugar el hexagonal con un equipo integrado mayoritariamente por jugadores juveniles. De los que jugaron anoche, hay un porcentaje importante que pueden irse del club: el primero será Adrián Romero, que viajará en horas para seguir su carrera en el fútbol mexicano.
Cosa del fútbol uruguayo. Cuando se entregaron las medallas nadie dirigente subió o se arrimó para entregárselas a cada jugador. Cada uno «manoteaba» la suya y las últimas se repartieron en montón por parte de OJ Morales. Coincidencia de mal gusto podría decirse, porque la Copa que levantó Nacional y que va a las vitrinas de la sede de 8 de octubre se llama José Pedro Damiani, en honor al extinto presidente de Peñarol acérrimo rival de los albos. Jorge Larrionda volvió a demostrar que es por lejos el mejor árbitro de nuestro país, con una actuación sin fallas. Encausó el partido evitando los problemas y cuando debió exigir que se callaran la boca lo hizo sin que nadie se extralimitara.
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