Peñarol y un punto valioso; Nacional mostró jerarquía
PEÃAROL FUE MUY CAUTELOSO
Los aurinegros cruzaron la Cordillera con bajas importantes en su plantel. Por diversas causas estaban suspendidos Walter Pandiani, Antonio Pacheco y Pablo Bengoechea, tres piezas fundamentales en el fútbol de ataque de los dirigidos por Julio Ribas. Eso, y los cuatro goles que el equipo recibió en el partido con Cerro, hicieron que el entrenador decidiera adoptar las máximas precauciones defensivas, ubicando en mitad de la cancha a Giacomazzi, Marcelo Romero, Césaro y De Souza, un mediocampo de marca dura y persistente, dejando librada la ofensiva a lo que pudieran hacer el talento de Cedrés, que arrancaba de atrás, y el empuje de Franco.
Pese a no tener un fútbol fluido en la zona central, los carboneros se las arreglaron en la media hora inicial para contener a un adversario al que le costó mucho llegar hasta las proximidades de Elduayen.
Sin embargo, una distracción de la retaguardia uruguaya derivó en el gol de la Católica, que se fue al descanso con una ventaja que sólo se puede justificar en que tuvo la iniciativa, facilitado por el esquema peñarolense.
En el complemento Peñarol se animó un poco en procura de la igualdad. El ingreso de Luis Romero por Césaro, un delantero por un volante, marcó la intención del técnico de adelantar sus líneas en el terreno. Vino el empate de Franco, el posterior intento de los locales por desnivelar nuevamente, el penal de Gorosito que atajó Elduayen, otro sofocón conjurado por el arquero en gran forma, hasta que el 1 a 1 fue definitivo.
No jugó bien el conjunto mirasol, pero puso todo lo que tenía en cuanto a entrega.
Esta vez le alcanzó para rescatar un punto, que por pasajes estuvo muy comprometido. Sufrió ausencias trascendentes pero creemos que si hubiera tenido algo más de audacia pudo pelear el encuentro con más posibilidades y sin tanto susto.
NACIONAL CON FUTBOL Y PERSONALIDAD
Lo de los tricolores fue muy distinto. Desde el primer minuto se pararon en la cancha dispuestos a hacer valer su fútbol, a decirle a los locales que enfrente tenían un equipo dispuesto a no dejarse llevar por delante, pero no mediante juego desleal o recursos similares, sino a ley de juego, funcionando en lo individual y colectivo como una escuadra homogénea, con cuidado del balón, sin arriesgarlo, pero pensando siempre en el arco enemigo. La prestancia de Lembo en el fondo, moviéndose como si hiciera mucho tiempo que ocupa su puesto en el equipo, la espectacular producción de Bergara, la superación en el nivel que venían exhibiendo de Camejo, ubicado como «5», Del Campo y Guigou, que esta vez fue por la derecha, más la clase de Da Silva, expuesta cada vez que entró en contacto con la pelota pese a los puntapiés que le dieron, fueron las bases de sustentación de una labor realmente elogiable. Varias situaciones de gol fueron el corolario de la superioridad del conjunto uruguayo y un golazo de Lembo de cabeza, mal anulado, fue un anticipo de lo que sucedería en el complemento.
Regueiro, primero, tras emotiva incidencia en el área ecuatoriana, y Varela, al final, luego de sensacional maniobra de Da Silva, establecieron el resultado, que pudo ser mucho más amplio si Alvez no andaba torcido para el gol, desaprovechando situaciones muy propicias.
Emelec arrimó algo de peligro cuando ya perdía 1 a 0, pero sólo fueron zarpazos aislados que no pudo concretar, quedando expuesto a contragolpes en los que los parquenses estuvieron muy cerca de ampliar diferencias, incluso bastante antes del gol de Varela.
A CUENTA DE MAYOR CANTIDAD
Los dos elencos uruguayos están en condiciones de superarse en su futuro en la Copa.
Tal vez Peñarol pueda tener dificultades, porque aunque volverá Pacheco, no podrán hacerlo Bengoechea y Pandiani, pero hay alternativas en el plantel para lograr mayor contundencia arriba, con Martín García, por ejemplo, con Cancela creando en el medio. Se viene el Blooming la semana próxima, entonado por su inesperado triunfo ante Boca Juniors. Será vital ganar para que los aurinegros afirmen sus posibilidades de clasificación a la fase siguiente.
Lo de Nacional está mejor aspectado. Su trabajo en Guayaquil fue estupendo y, si tenemos en cuenta que hay varios integrantes del equipo que recién se integraron al plantel, es de esperar que cuando alcancen la debida complementación con sus compañeros, los casos de Lembo y Da Silva, por ejemplo, toda la formación alcanzará un poderío que puede llevarla a darle grandes satisfacciones a sus parciales.
La próxima actividad marca los tres enfrentamientos como local, primero frente a Alianza Lima y luego con Atlético Paranaense y Emelec. La serie tiene perspectivas excelentes para los del Parque Central.
Al cierre de esta edición, Bella Vista debutaba en Maldonado jugando con el Cobreloa chileno, completando las presentaciones de los tres equipos uruguayos que participan en esta novedosa versión 2000 de la Libertadores. Los auriblancos bailan con la más fea en el certamen en un Grupo realmente complicado porque las tres visitas que deberán realizar son terribles. La enorme cancha del Atlético Mineiro, el «Mineirao» de Belo Horizonte, la temida altura de La Paz, donde los esperará el Bolívar, y la doble contrariedad de Calama, que también hace sentir sus 2.500 metros sobre el nivel del mar y ese polvillo que dificulta la respiración procedente de la cercana Mina de cobre de Chuquicamata, la más grande del mundo a tajo abierto. Los de Olivos tendrán que jugar «como quería el Mariscal» para salvar semejantes adversarios, en las canchas y fuera de ellas.
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