39 años de comunicación permanente con "los ocho"
Julio Sánchez Padilla, el director de este programa es un hombre multifacético, polémico, con una personalidad avasalladora que muchas veces despierta odios pero paradójicamente cierta complicidad del televidente, que en definitiva sabe apreciar una forma muy particular, un estilo muy especial e intransferible de hacer televisión durante tantos años.
Julio nos recibe en su casa, en ese emblemático rincón donde atesora cada minuto de su vida, cada paso por los 39 años de trayectoria en la televisión. lugar donde cada tanto se refugia a pensar, a distenderse y a recrear momentos de su vida en cada medalla, en cada cuadro, en cada foto, en cada uno de los elementos que abarrotan las paredes del recinto. Además, allí cada semana Julio, junto a un grupo de colegas, transforma el recinto en un estudio de televisión y desde ese lugar hace Estadio Uno, el programa récord de la televisión nacional.
Con un álbum de fotos en sus manos, en el cual, en sus primeras páginas, se ve a varios campeones del mundo de Nacional del 71, así como figuras emblemáticas del deporte de entonces, como Figueroa, Spencer, Moglia, y la tradicional mesa de comentaristas. Otros rostros y hasta Sánchez con el pelo negro, gafas, bigote y más delgado. Parece imposible que un programa se mantenga 39 años en el aire. Pero para Sánchez tiene sentido y le da la importancia del caso. «¿Por qué le doy importancia a estos 39 años?», se pregunta, y él mismo encuentra la respuesta, señalando: «Primero porque obviamente no los voy a cumplir más, pero además porque parece mentira que haya estado tantos años y pasado tanta gente por nuestras cámaras y nuestros estudios. De todos modos, es un orgullo que a uno lo hace sentir muy bien. Pero además este programa aniversario ya lo estoy viviendo como si fuera el primer programa, aquel que hice con José María Codesal, ‘Pulpa’ Echamendy, Roque Gastón Máspoli y Miguel Restuccia».
En un papel que nos alcanza mientras la fotógrafa los acribilla con tomas de diferentes ángulos, aparecen los 81 nombres de los periodistas que pasaron por su programa celosamente ordenados por el año de ingreso. Muchos de ellos hoy ocupan lugares preponderantes en la vida cotidiana del periodismo deportivo, otros incluso lo hacen fuera de fronteras y alguno hace tiempo que nos ha dejado terrenalmente, aunque Sánchez sabe que cada uno de ellos lo acompaña en cada programa formando una gran familia. Pero además también tiene ordenados los 36 técnicos que estuvieron trabajando con Sánchez todos estos años, y que hoy se encuentran «desparramados» por varios medios, otro motivo de orgullo para nuestro entrevistado.
Sánchez sostiene que el éxito de su programa se debe a que no ha cambiado: «hacemos lo mismo desde que comenzamos, está la mesa y los periodistas hablando de fútbol, dando su punto de vista de la etapa jugada el fin de semana. Y la gente sabe que vamos a hacer eso y nos mira».
Por su memoria y a lo largo de tantos programas realizados pasan innumerables anécdotas, momentos felices y también amargos, pero Sánchez es tan fiel a su trabajo, a su programa y a los oyentes, que teniendo la oportunidad de borrar esos hechos desagradables no lo hizo, «por respeto a los oyentes y a los colegas. Lo que se dice queda, es imposible volver atrás y es algo que en el programa lo hago a rajatabla. Lo que se dice se dice y después hay que sustentarlo con argumentos, lo que se opina se argumenta a muerte, porque los ocho televidentes se merecen el respeto de cada uno de nosotros».
Precisamente menciona los ocho televidentes y nos da pie para ingresar en el tema, un eslogan que con el paso de los años se ha ido transformando en una «revancha» que el destino le ha deparado en contra de sus detractores, según lo señala el propio Sánchez.
Resume el hecho señalando que «hace algunos años una empresa encargada de hacer mediciones con 82 empleados señalaba que nosotros teníamos 0,0002 en audiencia, ¡un desastre! Entonces se me ocurrió decir que teníamos apenas ocho televidentes y posteriormente y en forma casual fue tomado como eslogan. Y eso nunca lo cambié porque para mí fue como una pequeña revancha, porque esa empresa ya no existe. En cambio, nosotros llegamos a 39 años».
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