Las novedades de Púa
La «nueva» Selección celeste, bajo la dirección de Víctor Púa y Esteban Gesto, comenzó a mostrarse en público, y ya se notaron algunas variantes, sobre todo en la forma de pararse en el campo, ya que las designaciones para este viaje a Europa fueron las que realizó en su momento Daniel Passarella, y que el actual entrenador no quiso variar por el momento.
El argentino utilizaba a Pablo García como volante central, quedando el santalucense muy solo como hombre de marca, condenado a oponerse a varios rivales que le llegaban con pelota dominada, teniendo en consecuencia muchas dificultades para recuperar la pelota y perdiendo la trascendencia que el temperamental futbolista habitualmente ha tenido en nuestras selecciones, juveniles y mayores.
Esa situación obligaba a Nicolás Olivera a colaborar con su compañero, sometiéndose a un trajín que redundaba contra el aprovechamiento de las que son sus mejores facetas, creación y definición. Otro aspecto era la posición en el campo que se le daba a Alvaro Recoba, ubicado de punta, con poco espacio para maniobrar y fuera de la ubicación que más se aviene a sus características, la de lanzador y, fundamentalmente, la falta del espacio que necesita para hacer valer sus indiscutidas condiciones de elemento desequilibrante por capacidad e ingenio para sorprender a sus adversarios.
Se podrá decir que en el Inter lo ponen arriba, y es verdad, pero eso no quiere decir que sea lo mejor para el «Chino.»
Las nuevas funciones
Pudo pensarse que, ausente Lembo, Púa se inclinaría por Damián Rodríguez como zaguero central derecho por sus antecedentes anteriores en Nacional, pero se decidió por Sorondo, viejo conocido suyo de las juveniles.
En el medio, tal como había sucedido en la Copa América, le dio entrada a Fleurquin para acompañar a García, mientras Guigou completaba un terceto de fuerza y presencia en ese sector del campo. De esa forma, se liberó a Olivera del pernicioso desgaste que realizó a lo largo de lo que va de las eliminatorias, ubicándoselo más arriba. A su vez, Recoba fue retrasado como media punta, quedando adelante Darío Silva.
Fue interesante apreciar que Recoba y Olivera no se posicionaron estáticamente sino que se turnaron bajando y subiendo, no dejando que Darío apareciera solo entre los defensas enemigos, ya que siempre uno de los nombrados estuvo junto al olimareño, que tampoco se quedó quieto, generándose así una aceptable cuota de sorpresa, factor fundamental para tener éxito en el juego ofensivo de cualquier equipo.
Fue la muestra inicial y nadie debe engañarse por el resultado de victoria obtenido, aunque tampoco debemos quitarle valor a la imposición frente a un seleccionado europeo que, aunque no es de los de primera línea, tampoco es de la más baja según los resultados que obtuviera en la Eurocopa. Siempre es bueno trabajar con triunfos y ésta no es la excepción. Por encima de pasajes discretos que tuvo la formación celeste, entendemos que los ajustes tácticos beneficiarán el funcionamiento individual y colectivo.
La convivencia de estos días ayudarán al plantel y su cuerpo técnico con vistas a ese crucial enfrentamiento que tendrá Uruguay ante Paraguay.
Creemos auspicioso lo que se está realizando aunque la verdad de la historia recién la conoceremos en algo más de 3 semanas, sobre la medianoche del próximo martes 28.
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