ASHFORD EN ARGENTINA. NUESTROS VECINOS EN EL UNIVERSO GLOBALIZADO

Majestic Warrior es la nueva apuesta, compartida con La Mission, que lo tendrá en su padrillera

Nada sorprende y todo asombra en Ashford. La estación de montas nacida del riñón de la irlandesa Coolmore cada vez ocupa más campos en Versailles, la localidad que se pega con Lexington, en Kentucky.

¿Irlandesa Coolmore? ¿Norteamericana Ashford? Sí por origen y locación, pero si alguna estación de montas en el mundo entendió y sigue al pie de la letra aquello de la globalización, son esta madre y sus hijos. Australia también tiene su satélite del establecimiento que nació en el condado de Kildare, pero es la política de esparcir sus padrillos por los países sobresalientes en la cría de sangre pura lo que destaca a la firma que preside John Magnier.

«Tenemos trece padrillos aquí y sólo Grand Slam no viaja al hemisferio Sur en julio; cada uno es diferente y a medida que envejecen los exponemos menos», dice con naturalidad Dermot Ryan, manager de Ashford, en la confortable casa principal, a la que uno llegó después de ingresar por una puerta que lo hizo disfrutar de otro ángulo de la cabaña. A unos pasos de ese acceso hay una casa. Es la de Adrian Wallace, el joven irlandés que casi la deja vacía todo el segundo semestre, para venir a Argentina. Este año será con Giant’s Causeway, Johannesburg y Majestic Warrior, que servirán en La Mission (desde Europa, Coolmore envía a Footstepinthesand y Catcher in the Rye a esta cabaña), y Van Nistelrooy, que estará en Firmamento. El español de Adrian es excelente después de tantas visitas a nuestro país. Y también porque su novia es la fotógrafa uruguaya Asunción Piñeyrúa.

Ryan sigue con un resumen que explica por qué Ashford envía a Argentina a su mejor reproductor, Giant’s Causeway. Nada menos. «En La Mission se reúnen grandes criadores con el criterio de producir caballos de primera clase. Y encontramos que Nicolás (Ojea Quintana, director) es muy profesional; me impresionó su capacidad; además es joven, tiene un gran futuro. También Hernán Ceriani está haciendo un gran trabajo en La Quebrada; tengo un gran respeto por la familia Ceriani Cernadas».

La última referencia del ejecutivo es hacia quienes iniciaron el camino con Ashford en Argentina, cuando el recordado Hernán padre llevó al haras de Pilar a Louis Quatorze. «Siempre nos atrajo Argentina, es un gran país en el turf, con excelentes padrillos y madres», y agrega sobre la forma en que vuelven los caballos a fin de año a Estados Unidos: «Los padrillos están muy confortables y cuidados allá», dice Ryan, al que se le pregunta si hay injerencia de Ashford en cuanto al tipo de madres que recibe cada semental. «Nicolás y los criadores asociados deciden todo acerca de las madres y nosotros estamos muy contentos con los resultados».

Wallace es el jefe de la delegación en Argentina y en Chile (adonde este año irá Thunder Gulch), en una tarea que no tiene fisuras con el personal local. «El staff de La Mission es muy bueno; el cuidado de los veterinarios argentinos también y las madres son impecablemente presentadas», acota Ryan al respecto.

Un televisor muestra una carrera de Nueva Zelanda en directo. Entonces vuelve el leit motiv de Coolmore, la globalización. Uno aprovecha…y ataca. ¿Podrá venir a Ashford un padrillo argentino, algún día? «Desde Forli, todo es posible, contesta Ryan. Argentina sin dudas pertenece al universo globalizado. John Magnier está muy involucrado y comprometido con la crianza en ese país. La muestra de eso es Giant’s Causeway». Majestic Warrior es la nueva apuesta, compartida con La Mission, que también lo tendrá en su padrillera en su primer año. «Es un hijo de A.P. Indy con precocidad y velocidad, algo poco común en su descendencia, que sobresale en la distancia», se entusiasma Ryan.

Ashford, cuyos reproductores encabezan las listas por cantidad de yeguas preñadas cada año y lideran estadísticas, hace algo más que negocios en nuestro país. Ahora con La Mission como base, más Firmamento, el grupo que nació en la tierra con más tradición en el pura sangre de carrera, Irlanda, tiene un vínculo de confianza que lo lleva a pensar que en esta parte del hemisferio Sur puede haber un correlato de su éxito.

Y hace rato que la etapa del banco de pruebas quedó atrás.

 

De vuelta aquí, para las Estrellas

Dermot Ryan volverá a Argentina pronto. «Para las Estrellas. Hay mucho entuasiasmo allí, como en las grandes jornadas en Irlanda y en Keeneland», describe. Y bromea: «Por suerte este año son en San Isidro; el año pasado, en Palermo, no se pudo tomar una copa y eso no está bien para un irlandés».

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