El Martínez Monegal se vistió de violeta
Los hinchas defensoristas llegaron masivamente al Estadio Martínez Monegal de Canelones y lo hicieron de diversas formas. En varios ómnibus, en autos y hasta en motos, por lo que la Ruta 5 se «salpicó» de violeta a la ida. A la vuelta, la caravana le dio una fisonomía distinta a la ruta.
Los hinchas de la viola se apostaron detrás de uno de los arcos el que da al norte, en la «Olímpica», la que ocuparon totalmente y a la izquierda de los palcos y vestuarios. Desde todos lados vivaron a su equipo con aplausos, gritos y mucha batucada.
Precisamente el «Viruta» Vera, cuando hace el gol, salta los carteles publicitarios seguramente con la intención de gritar el gol con la hinchada, pero se arrepintió y espero a sus compañeros allí. Es que desde los carteles hasta el alambrado donde estaban los hinchas hay una pista de atletismo y varios metros de verde, o sea… ¡un viaje!
A medida que transcurría el partido hubo una «tribuna» que se fue poblando. Allá a lo lejos, en las montañitas que rodean el gimnasio cerrado de Canelones, había muchísima gente. No nos equivocamos si decimos que quizás en algún momento superaban a los hinchas de Juventud, apostados a la derecha del palco.
Lo que sorprendió fue ver el gran dispositivo de seguridad montado para ese partido. Muchos policías por todos lados, perros e incluso hasta un «ropero», vehículo utilizado para disolver disturbios, estacionado en una de las esquinas del estadio. Realmente innecesario.
Pero la cantidad no garantiza nada, porque quisieron evitar el ingreso de hinchas al campo, pero éstos se las ingeniaron por donde había menos público y se fueron corriendo a plegarse, en el medio de la cancha, al festejo de los jugadores.
Los fotógrafos de los diarios tuvieron un inconveniente previo al partido, por la tozudez de algunos guardias policiales. Estaban empecinados en no dejarlos entrar al campo. Discusión va, discusión viene, hasta que alguien se ilumina y advierte que la orden era para los periodistas, no para los fotógrafos, que cumplieron su tareas sin inconvenientes.
Uno de los momentos más emocionantes fue cuando Liverpool anotó el gol del empate. Los hinchas, sabedores del resultado, se sentía campeones y le comenzaron a dedicar algunas estrofas a JR Carrasco, técnico darsenero, recordándole que se había quedado con las ganas de obtener el título.
Uno de los que se sumó a los festejos fue el «Pelado» Cáceres, que estuvo en la tribuna junto a «Tito» Sierra. Cuando terminó el partido, quisieron entrar y no le cedieron paso por uno de los portones laterales. La hicieron fácil, escalaron un murito y se descolgaron por allí para ir a zona de camarines.
Te recomendamos
el mundial opacado
El caso Omar Abdulkadir Artan: deportación, racismo y escándalo en la antesala del Mundial 2026
Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro de África, tenía los documentos al día, la VISA aprobada y todo en regla: iba a dirigir un partido del Mundial de Fútbol y Trump le rompió el sueño.
Compartí tu opinión con toda la comunidad