Clásico: secuelas en la seguridad tricolor
El funcionario que había sido contratado por el club a instancias del ex secretario general, doctor Fernando Nin, dimitió el pasado viernes porque no fue tenido en cuenta para la reunión previa de coordinación que organizó el Comando de la Jefatura de Policía con los dirigentes de la AUF y los referentes de las barras bravas que designaron los clubes.
En el caso de Nacional, asistió a la reunión Pablo Santos, suplente del profesor Eduardo Giovannini en la Directiva, ex fundador e integrante del Movimiento Barras y Banderas, que en su actividad privada trabaja en el área de seguridad en una importante empresa de plaza, para lo cual se ha capacitado dentro y fuera de fronteras.
Santos compartió la reunión con Javier Fornaro, coordinador de Peñarol con la barra brava.
Posteriormente brindó declaraciones públicas en el programa «Dos intrusos en el fútbol» (CX 30), adelantando las medidas que había dispuesto la Jefatura para que las parcialidades adoptaran los recaudos del caso para superar los tres controles que se habían dispuesto para el clásico.
Carlos Pappa consideró que Santos se había extralimitado en su cargo, que lo había desconocido, y por la tarde presentó renuncia a la Comisión Directiva de Nacional, que el pasado lunes la trató y aceptó. Pablo Santos reconoció que hubo diferencias con Pappa, lamentó el incidente pero dijo que no era responsable de que la Jefatura de Policía no hubiera citado al coordinador institucional.
La directiva tricolor dispuso en forma transitoria que el nexo entre la Policía y el club en la materia sea Pablo Santos, que está haciendo un buen trabajo porque mantiene contacto con los referentes de todas las barras y porque además conoce la psicología del hincha porque ese fue su origen cuando en 1999 fundó el Movimiento Barras y Banderas con otros compañeros.
A pesar de las felicitaciones del doctor Tabaré Vázquez a la ministra Tourné el pasado lunes en oportunidad del Consejo de Ministros, en las últimas horas se han hecho graves denuncias contra la Policía por abuso de funciones. En los alrededores del Estadio Centenario las autoridades detuvieron a 129 personas, que luego fueron puestas en libertad por el juez de turno por falta de méritos.
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