El Libro del Picaflor
— ¿Qué pasa, Troquílido, que hace días que no pone nada del presidente Figueredo? ¿Volvió a enemistarse con él?
–Ta’ loco usted. Nada que ver. Por ahora y mientras se mantengan las reglas de juego, El Picaflor no va a tener problemas con el presidente. Casualmente, por unos días va a notar que Figueredo no aparece como protagonista de primer nivel en el libro del plumífero, porque ayer viajó a Estados Unidos (Miami Beach) y regresa el lunes 28 en horas del mediodía. En la AUF, nadie sabía los motivos reales del viaje del presidente pero debe estar relacionado a su actividad internacional como dirigiente de la CSF y de la FIFA. La mayoría de los funcionarios, nobleza obliga decirlo, están felices porque por unos días, no van a tener que bancarse al number one.
— Si el presidente está de viaje, la cosa debe estar medio chaucha en la Asociación; ¿no?
— No crea. En la calle Guayabo siempre hay novedades. Un colega, que trabaja en una revista deportiva, está con una calentura de novela porque está preparando una edición especial por los 100 años de la AUF y resulta que el Ejecutivo, por unanimidad, resolvió que los funcionarios no pueden hacer declaraciones relacionadas con la fecha ni se les puede fotografíar con el mismo propósito.
–¡¿Cómo?!
— Según le comentó el director de la publicación a El Picaflor, el gerente general le informó que el Ejecutivo había respondido a la nota dirigida el pasado 16 de febrero, con un NO terminante. «Los funcionarios no pueden hablar ni se les puede sacar fotografías», fue la respuesta del gerente a Mario Almada, director de El Deportivo.
— ¿No me diga que también le vendieron los derechos de imagen de los funcionarios a Tenfield?
–No diga pavadas. Los funcionarios de la AUF son personas físicas independientes que tienen el amparo constitucional para expresar sus opiniones libremente. Llama poderosamente la atención que, personas formadas en el Derecho como los doctores Almada y Pastorini, se hayan negado a que una revista uruguaya, homenajeara también en la publicación de los 100 años de la AUF, a sus funcionarios. Algunos de ellos, para que tenga usted una idea aproximada, tienen más de 40 años de trabajo en la institución, por lo que además de ser testigos distinguidos de gran parte de la historia de la Asociación, con su trabajo, contribuyeron al engrandecimiento de la misma.
–Perdóneme, pero me cuesta creer lo que me está contando.
–Mire, esta versión se la pasó al Troquílido, el propio Almada que ayer envió a un fotográfo confiado en que iba a poder regocer los testimonios de los funcionarios y el gerente les trasmitió la resolución en contrario del Ejecutivo. El contador Sureda, fue el trasmisor de la decisión pero la misma fue aprobada en la última sesión del Ejecutivo cuando se trató la carta dirigida por la revista El Deportivo.
— ¿La Asociación no habrá vendido en exclusividad los derechos de la publicación oficial de sus 100 Años?
–Ah, algo de eso puede haber. El Picaflor sabe que el Ejecutivo rechazó una propuesta que hace un tiempo hizo la prestigiosa revista El Gráfico para publicar un libro de los 100 años y por otro lado se enteró que ese trabajo, fue encomendado por los neutrales a Atilio Garrido que ya había hecho trabajos similares a la Confederación, con el apoyo estadístico del maestro Gutiérrez Cortinas. De todos modos, lo que querían los colegas de El Deportivo era hacer notas testimoniales con los funcionarios y no políticas.
— A lo mejor tenían miedo que los periodistas les preguntaran qué opinión tenían de los actuales neutrales y cortaron por lo sano, impidiéndoles las notas.
— Sea por el motivo que sea, la resolución del Ejecutivo es antipática y trasmite un clima de intolerancia y espíritu antidemocrático, que no condice con la realidad histórica del país. Si esa resolución la hubieran adoptado los «milicos» que presidieron la AUF en la dictadura, vaya y pase pero en el 2000, está fuera de contexto.
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