BENJAMIN GOMEZ Y SILVITA

Para nosotros es el Pequeño Eximio, para el público es Silvita. Nos referimos al jinete de Relento, que frenó el avance del Alcorano en el clásico Las Piedras, cuando dio la sensación de que pasaba de largo… a 350 metros de la llegada. Después el brasilero quedó fuera de combate. Vino Argenti y se ubicó segundo y él tercero. Pero qué incertidumbre. Allá por 1923 en Palermo, sucedió lo mismo con Sisley en el Gran Premio Nacional, único caballo uruguayo en la historia que hizo suyo los Derby de ambas márgenes del Plata. Su piloto era Benjamín Gómez, el maestro de Leguisamo, y cuando el crack argentino de ese año se metió adentro suyo a 100 metros del disco, quedó amurado junto a la baranda. Era un caso clavado de distanciamiento pero, aquella Comisión de Carreras palermitana entendió que no era correcto invitar a Sisley y luego distanciarlo… mantuvo el marcador. Caballeros eran los de antes. Otros hombres y otras costumbres. Tiempos irrepetibles. Es como invitar a un cumpleaños a una persona y luego sacarla de la fiesta porque se excedió de copas

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