El candidato le dio la razón a la cátedra

No siempre el que más invierte gana, pero sí está mucho más cerca. Desde que se ratificó que se mantenía a Osimani y García Morales se supo que Biguá definía, el concepto de torneo «robado» aumentó cuando el «Pica» Aguiar cerró su acuerdo y ni que hablar cuando se confirmó la continuidad de Kevin Young. Luego existieron retoques en el equipo que agrandaron la distancia en el concepto final. La contratación sin planificar, pero muy oportuna del «Che» García y a raíz de la llegada de este el arribo de un hombre de jerarquía como el «Colorado» Wolkowyski.

La cátedra entera, el ambiente todo dio siempre a Biguá y Biguá no falló. Pasó vicisitudes, altibajos, pero cuando tuvo que ganar lo hizo y cuando tuvo que tener la fortuna del campeón, también la tuvo.

Tengo claro un concepto que no se podrá comprobar. Biguá después de jugar Liga de las Américas quedó desgastado. Ya eso lo complicó en lo local. El desgastante año que se sufrió por todo lo que se jugó y ganó, pasó factura en la definición acá.

Si Biguá no hubiera disputado la Liga de las Américas, no sufría tanto con Atenas, esto no desmerece lo del equipo de Signorelli, pero es mi sensación producto del nivel individual y colectivo de los dos. El desgaste de Biguá le pasó factura y le pudo costar el torneo. Pero equipo a equipo, era más Biguá y si se hubiera enfocado solo en este certamen, la Liga hubiera sido más despareja aún.

No quiero cerrar esta columna sin referirme al extraordinario certamen que jugó Defensor Sporting quitando de la final a equipos que invirtieron más, pero que no pudieron plasmar en cancha el juego colectivo que sí mostró Jauri y su plantel. Con la mejor pareja de extranjeros, con un año bárbaro de Castrillón y González y con un equipo superlimitado en la rotación fue sólido, jugó bárbaro y fue protagonista de lujo de la Liga. Solo elogios puede captar este plantel de Defensor Sp. después de realizar semejante año.

Biguá es un equipo que marcó su historia en el 2008, y que con el paso de los años valoraremos en su real dimensión. Los títulos sin duda que ayudan a recordar las formaciones y los momentos, pero también Biguá tuvo seis victorias ante equipos argentinos y brasileños alcanzando un reconocimiento internacional que le permitió a Uruguay volver a posicionarse en América. Biguá nos permitió ser nuevamente ser protagonistas activos y no parte del decorado de los torneos.

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