El mundial de rally pone tercera en la isla de Chipre
Loeb buscará en Chipre una nueva victoria que lo consolide en el primer lugar de la tabla de posiciones. Pero además, en el caso de ganar estaría logrando su quincuagésima victoria en el campeonato mundial.
El rally chipriota presenta la particularidad de que su disputa se realizará sobre superficie mixta: asfalto/tierra, algo que hace más de una década que había dejado de hacerse en el campeonato mundial.
La primera etapa, a disputarse en la presente jornada, se realizará por rutas asfaltadas y las otras dos restantes serán por caminos de tierra, tal cual ha sido habitual en esta carrera.
Las voces de protesta de los pilotos ya se han hecho sentir por el hecho de que en las pruebas especiales sobre rutas de asfalto se deberán utilizar obligatoriamente neumáticos para piso de tierra, lo cual supone un riesgo y una exigencia que los pilotos no querían tomar.
Pero así son los reglamentos (se ha esgrimido como razón para esta medida que se tomó con la finalidad de abaratar costos) y están hechos para cumplirlos.
Otro tema que fue puesto en el tapete es la utilización de frenos y elementos de suspensión que no serán los más adecuados para las rutas de asfalto, lo que puede complicar la labor de los pilotos por la puesta a punto de los autos.
Se da el hecho curioso que algunos de los tramos que se disputarán sobre rutas asfaltadas ya se habían corrido en ediciones anteriores pero como caminos de tierra.
La ciudad sede de la carrera será Limassol, ubicada cerca de la cadena montañosa que será escenario de la mayor parte de la competencia.
Es un rally durísimo, pleno de complicaciones y exigencias, tal como ha quedado demostrado en las anteriores ediciones que se disputaron entre los años 2000 y 2006.
Los tortuosos caminos montañosos no permiten desarrollar grandes velocidades y prueba de ello es que en las últimas ediciones los promedios de velocidad no han superado los setenta kilómetros por hora.
Para este año se anuncia que los caminos no serán tan revirados como en anteriores ediciones y que los tramos de tierra están en mejor estado que en otros años, cuando en los trayectos menudeaban los pozos, las zanjas y las grandes piedras.
Dentro de toda la problemática que presenta este rally chipriota, corre a su favor el hecho de que este año se está disputando a mitad de marzo, mientras que en otras temporadas anteriores se había disputado cuando ya estaba más entrado el verano en el hemisferio norte, lo cual sometía a los participantes a elevadísimas temperaturas, con riesgos de deshidratación y múltiples problemas para los sistemas de refrigeración de los autos.
Por ello se espera que para esta edición el clima sea más benigno.
Sébastien Loeb quiere llegar a su triunfo número cincuenta en el campeonato mundial.
Por supuesto que tiene grandes probabilidades de lograrlo. No en vano ya obtuvo tres victorias en forma consecutiva, en 2004, 2005 y 2006.
Su Citroën C 4 es un auto robusto y confiable, dos elementos que en Chipre son tal vez más fundamentales que en cualquier otro rally.
Su compañero Dani Sordo intentará ser un fiel escudero, con la simple intención de sumar buenos puntos para el equipo rumbo a la conquista del mundial de constructores.
Pero la escudería Ford no les va a hacer fáciles las cosas.
Mikko Hirvonen y Jari Matti Latvala buscan revancha y quieren comenzar a ganar para posicionarse de mejor manera para los dos campeonatos, el de pilotos y el de marcas.
A partir de hoy y a lo largo de tres etapas se desarrollará esta tercera fecha del campeonato mundial.
Un rally que bien puede traer aparejadas importantes sorpresas.
En especial si la lluvia llegara a hacerse presente, lo cual trastocaría todos los planes de los participantes y daría lugar a exigencias extras para los pilotos en esta tan difícil y complicada competencia.
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