El fútbol profesional está en quiebra
La Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales decretó un paro de actividades hasta el viernes para dar plazo a que se abonen las deudas pendientes.
La característica más peculiar de la medida es que la misma se circunscribe a la no disputa de partidos, lo cual podría dar lugar a que los clubes entiendan que existe un incumplimiento contractual. Pero no es allí adonde apunta este análisis, aunque sí puede ser un punto en discusión en la medida de que la misma se extienda en el tiempo.
El tema en cuestión, más allá de los casos puntuales que se plantean, está dado por la real imposibilidad del fútbol profesional uruguayo de encarar sus compromisos económicos.
Y lo peor del caso es que pagan justos por pecadores.
Algunos han encarado en forma real el tema y no prometen más allá de lo posible, otros, siguen inflando globos que explotan en sus caras.
Muchas veces el presidente de Liverpool, José Luis Palma ha sido el abanderado de la prédica por un real sinceramiento.
La AUF suscribió un convenio con la Mutual asegurando sueldos mínimos, los que son muy exiguos en relación a los sueldos internacionales, pero impagables para los clubes uruguayos.
Todo es un tembladeral. Cuando faltan horas para los comienzos de los campeonatos, no se conoce cuáles serán los clubes que puedan disputar los mismos.
Los clubes se hacen trampas al solitario y la Mutual no quiere perder las prebendas obtenidas. Entonces, ¿cuál es la solución?
Parece que la única opción es sincerarnos, y arrancar el profesionalismo sobre bases reales.
Pocos clubes, pero con un profesionalismo en serio, y no éste de alpargatas en que vivimos actualmente.
Pero claro, hay un contrato televisivo por el que la AUF se comprometió con la empresa que tiene los derechos, a garantizar un número determinado de partidos al año, por lo cual no puede haber un Campeonato Uruguayo de diez equipos, que sería lo correcto.
La AUF se equivocó en los procedimientos en los temas que cuestiona la Mutual, pero el problema va más allá. Es más, la problemática planteada (Vera y Da Silva) afecta a los dos grandes del fútbol uruguayo, que supuestamente tendrían más posibilidades económicas que otros, como Villa Española, que por no tener padrinos debió abandonar el torneo. Sinceramiento, menos contratos, menos clubes, y más profesionalismo. Para ser amateur están las ligas de barrio.
Compartí tu opinión con toda la comunidad