Este raro fútbol uruguayo
Cerro brinda una sorpresa mayúscula, y con autoridad, sin especular, con argumentos estabecidos en anteriores temporadas, con una forma de jugar muy particular, en la que no se mide el riesgo, todo lo contrario, tácticamente. La atracción es columpiarse sin red que lo proteja y muy audazmente. Luego le pone la pelota en el piso a Penarol y lo desconcierta a tal punto que su capitán, Bengochea, expresa en posteriores declaraciones que cometieron errores, debiéndose prescindir de su línea media generadora del fútbol, debiendo tirar pelotazos a la última línea del club de la Villa, para ahí sí, poder lastimar y llevarse los tres puntos. Lo del aurinegro fue bravío, no se entregó jamás y hasta el último minuto mantuvo la esperanza de un empate.
Decimos fútbol raro, pues sí Cerro logra concretar este auspicioso comienzo, puede llegar a ganar este campeonato por escándalo. Siempre y cuando no siga con la irregularidad que es común en nuestro medio, pues si no se le va hacer muy difícil concretar sus própositos.
En Nacional todavía no se logra escuchar la música que uno imagina deben interpretar tan afamadas individualidades. El secreto es amalgamar el compás de sus ricos solistas en una orquesta ordenada, sobria, con carácter, pero sin perder la magia de sus componentes. Esto es lo difícil. Similar situación vivió el club de Los Céspedes, en el hazanoso e historíco 1950, cuando queriendo romper la hegemonía de Chiggia, Hobberg, Míguez, Schiaffino y Vidal contrató a las mejores figuras del medio. Y su técnico, don Enrique Fernández, no lograba encontrar su equipo titular y recurrió a Washingtón Gómez, Ambrois y Roselló que junto a un desconocido futbolista argentino «Miseria García», lograron el torneo uruguayo quebrando un ciclo que hubiera sido histórico. El viernes, comenzando este maratónico torneo abrieron el fuego Rocha y Racing en agradable partido. Dos propuestas similares, los dos mirando el arco de enfrente y dejaron la sensación de que van a ganar y perder en la misma proporción. El aficionado que gusta del verdadero espectáculo futbolístico será un permanente abonado a cualquiera de estos dos equipos, que proponen un futbol en el que las especulaciones están muy lejos de la mente de sus respectivos entrenadores. Bienvenidos los entrenadores con este estilo: Zapata, Carrasco, Fossati y Jorge González, que sacuden el tedio al que nos someten los especuladores de siempre.
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