El peso de un equipo…violeta
Defensor Sporting le ganó un partido de esos en que la responsabilidad es del equipo ciento por ciento. Arrancó perdiendo 1-10 a los 4 minutos, y con el brasileño Labbete afuera por tres faltas un minuto antes. Recién llegó a pasar a falta de 3.14 minutos con un triple de Diego Castrillón 73 a 72.
Un partido que Defensor Sp. resolvió como equipo, afuera y adentro. Jauri puso en cancha un quinteto (González, Rama, Timote, Woodward y Castrillón) que le trajo enormes dificultades a Atenas, equipo que se sostuvo con un notable ingreso de Nicolás Barrera para poner 14 puntos en el segundo cuarto para ayudar a Silveira y el brasileño Hatila Passos que había conseguido 17 puntos de los 21 del primer cuarto. A pesar que Atenas tuvo ventaja en el marcador, Defensor Sp. le hizo todo difícil, y más con el ingreso de Riera. Por eso la diferencia de apenas 5, 37-42 estaba apenas bien para el ateniense. En el tercer cuarto, el factor desnivelante fue Drayton y su colección de 10 puntos, pero nada más. Defensor Sp. llegó a estar 12 puntos abajo, 46-58, pero no cambió el libreto. Defensor Sp. mostraba que, con inteligencia, le podía traer muchos problemas a Atenas, con defensa en zona y con ofensivas mejor trabajadas. Atenas no podía cerrar el partido, se sostenía por Diego Pereyra con triples y alguna penetración pero el equipo no mostraba una solidez para no dejar escapar el triunfo. Por eso Defensor Sp, con oficio, con juego de equipo, con Jauri mandando otra vez al ruedo al brasileño Labbate, le cambió el trámite. Castrillón puso el triple para pasar 73 a 72 con 3 minutos por jugar, luego Labbate con 1.50 hunde un balón y pone 79-78 el marcador, siendo clave, además, en materia defensiva. Atenas con libres de Panchi Barrera y su hermano Nicolás y un doble de Passos mantenía las chances de quedarse con el partido. En un final con ofensivas sucias, más que nada por el lado de Atenas, los que iban a definir el trámite iban a ser los libres. Woodward pone 2 e iguala en 81 con 1´por jugar. Panchi Barrera, en la recarga, pone un doble y saca la falta para transformar la jugada en tres puntos, y Atenas toma ventaja de 84 a 81. A 35 segundos del final, Riera anota dos libres y coloca el marcador 83-84. Atenas desaprovecha la ofensiva, Defensor Sp. ataca, Rama elije una penetración, fracasa el tiro pero, Nicolás Barrera, en el rebote, le comete falta a Woodward. El norteamericano sentencia los dos libres, y en la salida ateniense, Panchi Barrera no define, lo hace Pereyra, falla y el triunfo es para los violetas. Un golpe grande para Atenas, que cerró sin Silveira y Drayton en cancha en los últimos cinco minutos; poco creíble. Una enorme victoria violeta, producto del sello, la calidad y el peso de un equipo.
Trouville se encuentra con un triunfo de la galera
Trouville le terminó ganando a Hebraica por 64 a 62 en un final de partido con el manual de horrores sobre la mesa. Con un triple de Borges, Trouville se iba al frente por 63 a 62 a falta de un minuto. Ataca Hebraica, pierde la pelota con un tiro de espaldas al aro de Juan Pablo Silveira. Trouville va a reponer y Stukes se queda con el balón 5 segundos. Saca Hebraica y nuevamente Silveira elige mal un tiro de 3 puntos. Sale Trouville, le cometen falta a Grimmes, pero éste fracasa los dos libres. Sale a la ofensiva Hebraica y Juan Pablo Silveira intenta un tiro de dos y se «come» un bloqueo de atrás de Chato Martínez. Trouville recupera la pelota, le hacen falta antideportiva a Borges y sentencia con un libre el marcador final. Así se definió este pésimo partido, que tuvo como ganador a Trouville sin Juliano Rivera pero con una labor exuberante de Marcel Bouzout, rememorando aquel jugador desnivelante del equipo campeón 2005. Hebraica contó casi con 38 minutos al frente del marcador sin Reyes, Haller, Vacca y Bertolini- y llegó a ganar por momentos por 15. Trouville estuvo siempre más atento al arbitraje que al trabajo suyo como equipo, pero se termina encontrando con un triunfo casi «inesperado» pero al fin lo justifica producto del muy mal cierre macabeo con un Juan Pablo Silveira inexpresivo y fuera de foco. Asumió las tres últimas ofensivas de manera incomprensible. Trouville se quedó con el triunfo el 7º consecutivo- con un gran cierre de Borges y un bloqueo por de más oportunísimo del Chato Martínez dentro de un partido que se puede calibrar de sufrible por lo mal que se jugó.
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