El Libro del Picaflor
—Picaflor, lo veo cabizbajo y meditabundo, ¿qué le pasa?
–¡Por favor! No busque fantasmas donde no los hay.
—¿Está preparando alguna bomba para sus lectores?
–Ya está preparada y pronta para detonar…Hay un club de la Liga Profesional de Primera División que está a punto de romper el cordón umbilical y sería la primera en emanciparse.
—Vaya al grano y hable en forma directa.
–Para el próximo lunes 5 de febrero, a las 21:00 fue convocada la Asamblea General de Huracán Buceo para levantar el cuarto intermedio de la Asamblea del pasado 19 de diciembre para considerar como único punto del orden del día: «gestión del Area Fútbol como sociedad anómina deportiva».
—¿Y?
–En caso que la masa social de Huracán Buceo apruebe las gestiones de la Comisión directiva, el club del Topo Gigio se transformará en el primer club profesional en cambiar de razón social y pasará a ser gestionado y administrado por un grupo inversor extranjero.
—¿Los capitales no están vinculados al Grupo Casal?
–En absoluto. De ahí que El Picaflor haya dicho anteriormente que está a punto de independizarse el primer club profesional del Uruguay del Grupo Casal. Los mexicanos –esta es la procedencia de los capitales inversores– están dispuestos a salvar financieramente a Huracán Buceo, pagar todos sus deudas en la AUF, a los jugadores que reclamaron el año pasado, a la misma empresa Tenfield SA, a cambio del control del área del fútbol de la institución.
—¿Pero Huracán Buceo no tenía un arreglo con el Cruz Azul de México?
–Tenía y tiene con el Cruz Azul de México… Justamente, la convocatoria de la Asamblea del Club es para formalizar el preacuerdo e iniciar la sociedad comercial con los mexicanos. Los «Tequila» están dispuestos a meter toda la plata que sea necesaria a cambio del control total y absoluto del fútbol de Huracán Buceo pero exigen como contrapartida que no exista ningún grado de compromiso y/o dependencia con ningún grupo económico.
—Ergo, exigen que Huracán Buceo no le deba nada al Grupo Casal, ¿no?
–¿Quién va a venir a poner un camión de guita sin tener la seguridad del control absoluto del negocio? Para que usted tenga una vaga idea, de acuerdo a lo que le informaron al Troquílido, los mexicanos para empezar tendrían que desembarcar en la Fiel y Conquistadora San Felipe y Santiago, con un palo verde…Un millón de dólares, aproximadamente.
—¿Y la gente de Tenfield qué dice de esta operación?
–Van a empezar a decir a partir de hoy, cuando sus directores lean LA REPUBLICA como todos los santos días del año, para saber qué bombas desactiva El Picaflor. Seguramente, no les va a agradar demasiado aunque justo es decirlo, con Huracán Buceo, Tenfield SA nunca tuvo buena honda, ni feeling… El problema puede devenir si la Asamblea de socios no aprueba el negocio con los mexicanos y la semana que viene Huracán tiene que desembolsar más de U$S 300.000 en la AUF para poder iniciar la actividad. Por eso los dirigentes están ansiosos porque saben que están jugándose una parada enorme porque ellos apostaron a la libertad e independencia del zar del fútbol uruguayo y si las cosas no le salen bien, van a tener que volver arrodillados a pedir ayuda financiera.
—¿Usted cree que el zar les negaría el apoyo financiero para iniciar la actividad 2001 a los tricoplayeros?
–En este escenario es difícil predecir lo que puede acontecer. Lo que sí es fácil presumir es que si Tenfield SA llega a discriminar a Huracán Buceo y este club no pudiere jugar el Uruguayo 2001 –como represalia por las negociaciones con los mexicanos– puede pagar un precio muy caro ante la opinión pública y en especial ante la afición deportiva.
—¿Y usted qué opina, plumífero?
–En la medida que se estimule la competencia entre los empresarios deportivos, el grado de dependencia de los clubes con el Grupo Casal disminuirá y empezarán a recobrar la independencia institucional que hoy no la tienen. Mientras los gobernantes del país quieren terminar con los monopolios, el fútbol uruguayo está en manos de una sola persona. ¿No le parece una paradoja?
Compartí tu opinión con toda la comunidad