Spillman sí

Pocos –acaso también Víctor Púa y Jorge Franco– tienen tantos motivos para sentirse decepcionados y tristes con el fracaso de la selección Sub 20 en el sudamericano de Ecuador como el presidente del consejo Juvenil, Nelson Spillman.

No quisimos escribir sobre su situación hasta tanto no pasara el primer momento y la sensación de frustración diera paso al equilibrio anímico necesario para seguir en la brecha, afrontando los próximos acontecimientos con la entereza de siempre, con la entrega admirable a una pasión de parte de un hombre que no sabe de renunciamientos cuando se pone a trabajar en determinado proceso.

Sabedores de cómo afectan a Nelson las situaciones en que las cosas no salen de acuerdo a sus expectativas, quisimos respetar el aislamiento a que se llamó al regreso de Cuenca.

Pero Spillman ya está nuevamente en acción. Si bien el revolcón fue fuerte, las obligaciones futuras también y son su prioridad absoluta. El continental Sub 17 está muy cerca y la presencia del líder respaldando a técnicos y jugadores resulta indispensable.

Cuando se firmó el contrato por el que Tenfield SA compró los derechos televisivos del fútbol uruguayo no se incluyó en él la actividad de las divisionales formativas. Pese a ello, el Consejo Juvenil pudo seguir cumpliendo con los logros obtenidos anteriormente en cuanto a vestimenta deportiva, abrigos, higiene dental, cobertura médica y varios etcéteras más, a través de la buena voluntad de los directivos de la citada empresa y, obviamente, a las incesantes gestiones de Spillman. Ese apoyo no estaba previsto en el contrato, pese a lo cual se recibió sin dificultades. Lo que no pudo sustituirse fue la cantidad de partidos amistosos que se habían conseguido en el año anterior a través de la intervención del contratista argentino Alberto Pisani, que se reflejó en la concreción de 45 encuentros para las selecciones Sub 17 y Sub 20. Ese fue un déficit que pudo haber influido en el funcionamiento del equipo en el reciente torneo.

¿Gasto o inversión?

Otro tema son los gastos que demanda a la AUF la actividad juvenil de selecciones. Es evidente que con los procedimientos actuales lo que se gasta en ese rubro no tiene retorno. Es imprescindible gravar las transferencias de jugadores que hayan ganado prestigio en las selecciones conducidas por el Consejo con un porcentaje de las mismas, cuyo importe deberá ser volcado a futuras convocatorias de ese nivel. Esto al margen del impuesto recientemente creado por el gobierno, que no tiene claro para dónde irá el dinero destinado al deporte (el 50% es para el Ministerio de Deporte y Juventud y la AUF pretende que vaya en su totalidad al fútbol). Por encima de ello, un porcentaje de los pases para las selecciones juveniles será la única manera de convertir el gasto en inversión, y a la vez dejar de «acusar» a la preparación de estos núcleos de los números rojos que complican a la Asociación.

En cuanto a Nelson Spillman, fuerza y a no aflojar, que si hay que buscar culpables por eventuales frustraciones, siempre habrá que apuntar para otro lado.

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