Púa sí, Púa no

La desastrosa actuación de la selección Sub 20 en el sudamericano de Ecuador ha motivado una gran polémica sobre si el director técnico Víctor Púa debe seguir conduciendo al fútbol juvenil de nuestro país o si es conveniente que se aleje de su cargo por haber cumplido ya su ciclo en el mismo. En general, la respuesta de dirigentes y periodistas consultados al respecto ha respaldado la tarea del entrenador, pero también se elevaron voces sobre la necesidad de un cambio a raíz de cierta variante en la forma de encarar los partidos que se ha registrado últimamente en los equipos de Púa, unánimemente elogiados no hace mucho por aficionados y entendidos.

Entendemos que los méritos acumulados desde hace varios años por el adiestrador compatriota no pueden ser olvidados, e incluso despreciados, por un fracaso como el de Cuenca. Hace unos meses, el setenta por ciento de la gente vinculada al fútbol, dentro y fuera del mismo, se declaraba convencida que Víctor Púa debía asumir la dirección de la selección mayor cuando, al final de las eliminatorias o del campeonato del mundo si nos clasificamos, culminara el contrato de Daniel Passarella. Incluso, muchísimos opinaban que el argentino tenía que alejarse dejando el mando en manos del uruguayo. Somos exitistas por antonomasia y nuestra opinión fluctúa de acuerdo a los resultados y a los logros que se consigan o no, siendo exigentes al extremo, tal vez por ese «paladar negro» al que nos han acostumbrado los reiterados campeones de décadas pretéritas.

 

El proceso debe continuar

El trabajo del dúo formado por Víctor Púa y el profesor Jorge Franco no solo recogió elogios en nuestro medio sino que es reconocido en el exterior. El fútbol juvenil uruguayo ha sido conceptuado como de los mejores del mundo, como lo ha demostrado con sus actuaciones en mundiales y sudamericanos anteriores. Si bien es cierto que ahora fracasó a nivel de Sub 20, debe aceptarse que en Sub 17 la selección viene de un éxito resaltable en Brasil, conducida por Juan Jacinto Rodríguez (integrante del cuerpo técnico encabezado por Púa), quien declaró en todos los medios que el equipo jugó con la filosofía del técnico que es cabeza de grupo y que no pudo estar con el núcleo precisamente por encontrarse en Ecuador.

El apresuramiento suele inducir a errores graves. Púa no alcanzó títulos de campeón, y esa es la crítica más severa que se le endilga, pero fue segundo en un Mundial y cuarto en otro, al margen de cambiar una imagen de fútbol destructivo por la de una formación que intentó siempre jugar de manera vistosa y práctica. Ultimamente, algo cambió en su filosofía de juego y lo que corresponde es averiguar las razones que lo impulsaron a eso. ¿Será consecuencia de dificultades de relación del técnico con los mandos del fútbol, o de situaciones que lo llevaron a un retraimiento en su relación con la prensa? Solo Víctor Púa tiene la respuesta. Así están las cosas. Para nosotros, Púa y Franco deben seguir porque su saldo hasta ahora es altamente positivo.

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