"NI LOCOS ESTAMOS CERCA DE SER UN DREAM TEAM"
Desde su retorno a la actividad de Liga Uruguaya tras consagrarse campeón Sudamericano, pasando por el Súper 4 en Maldonado, Biguá acumula 15 triunfos consecutivos.
De igual forma el gran objetivo está en poder revalidar la corona obtenida en 2007. Los dirigentes hicieron una inversión de las más importantes en el medio en los últimos años, contratando a dos argentinos de primer nivel: Néstor García como entrenador y Ruben Wolkowyski, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Son dos soberbias contrataciones que sacudieron el medio y contribuyeron a logros internacionales que hace tiempo no se conseguían.
Hace 16 años que Uruguay no tenía un club campeón Sudamericano y Biguá fue el que le devolvió el éxito al país. El buen momento parece ir transformando al equipo en un Dream Team (equipo de ensueño), algo que logró Welcome en la década de los 90. De cualquier manera los jugadores están ni lejos de pensar eso. «Ni locos estamos cerca de serlo. Todos nos cuesta. Hemos tenido buenos partidos y en ellos conseguimos porcentajes de aciertos muy importantes pero que no pueden darse siempre. Además el equipo está en construcción, porque de una forma u otra nunca hemos tenido problemas de lesiones, por ejemplo, con el Pica Aguiar. O sea que estamos lejos de transformarnos en un súper equipo», dijo Martín Osimani, el base y cerebro del conjunto de Villa Biarritz.
Por su parte el entrenador ha destacado la profesionalidad de sus dirigidos.
«Ellos no quieren parar, están para más y eso es bueno. Quizás el único problema que hemos tenido es que no pudimos hasta el momento tener en cancha al equipo que deseamos.
Hubo lesiones que impidieron esa posibilidad», dijo Néstor García. Todo en Biguá viene muy serio.
El Colorado, Ruben Wolkowyski, con todas sus estrellas encima, integrante y figura importante de Argentina en la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, es el primero en llegar a hacer ejercicios con pesas. Está un buen rato antes en la sala de musculación.
Eso prende en el resto y no hace otra cosa que estimular el compromiso de aquellos integrantes del plantel que no tienen tanto cartel pero asumen la misma responsabilidad que los «cracks» del equipo.
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