Gonchi estuvo entre nosotros
El espectáculo organizado el fin de semana pasado en Punta del Este por quienes manejan la Fundación Gonzalo Rodríguez no tuvo desperdicio. Tras el cierre del Master Kart ha quedado demostrado que todo aquello que lleve y recuerde el nombre de nuestro principal piloto de exportación –en cuanto a automovilismo de pista se refiere– va derechito, sin desviaciones, al éxito. Esto más que nada nos deja contentos y satisfechos por el nombre propiamente dicho del piloto que, aún hoy, sigue manteniendo el poder de convocatoria y –ha quedado claro– continúa vivo en el corazón de todos los uruguayos. Más allá del espectáculo en sí, que fue vidriera para nuestro país y el principal balneario esteño, han quedado muchas cosas a favor que pronostican una segunda edición, en el próximo verano, aun de mayor relieve. Las competencias y diferentes opciones –en la fase meramente deportiva– que se llevaron a cabo durante el fin de semana fueron simplemente un pretexto que sirvió para demostrar todo ese cariño que el público ha sentido y siente por Gonchi, maximizado esto por la presencia de pilotos, público y prensa de diferentes lugares del mundo que de una u otra manera –en algún momento– estuvieron en contacto con él y hoy y aquí le rindieron su tributo. Si hace algún tiempo nos sentimos orgullosos cuando le acompañamos y le vimos correr demostrando todo lo que sabía y acaparando la atención de todos en general, hoy lo estamos aun más. Esto dicho por lo que cada uno de los visitantes manifestó y dio en este evento que fue más que nada algo para que todos sigamos manteniendo vivo a ese mito que con su sonrisa de bocota ancha –aun desde el cielo– nos seguirá dando alegrías. Esta utopía –en la que solo creyeron unos pocos– fue un éxito rotundo y lo fundamental es que ya todos, en la Fundación y fuera de ella, están trabajando para una nueva edición en la que se ha comprometido un montón de cosas pero fundamentalmente que en ella no haya que sufrir tanto buscando los apoyos de los mismos uruguayos descreídos de siempre. De los propios protagonistas, que en principio vinieron a pasarse unos días de película a Punta del Este, han salido ideas y propuestas, buscando que esto se haga un clásico, que siempre –en plena temporada– nos traiga a Gonzalo y todos más que recordarle con lágrimas lo hagamos con sonrisas como él, por su forma de ser y vivir, hubiese querido. Lo que todos los extranjeros que vinieron vieron y palparon (y los que no, lo harán por las cadenas internacionales de televisión) ha sido el gran amor que la gente ha sentido y siente por Gonchi. Esto esperemos que además de hacernos sentir orgullosos nos sirva para que –aun siendo un país muy pequeñito– nos sigamos proyectando hacia el mundo, a través del automovilismo. Una de las cosas que mejor hizo Gonchi, representándonos en pistas de países muy lejanos y dejando perplejos a los públicos que ni idea tenían de que existimos. Por lo vivido este fin de semana y teniéndose en cuenta fundamentalmente la convocatoria lograda, ha quedado clarito que esta fue otra forma –muy particular y uruguaya– de decirle ¡Gracias Cabeza!
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