PIRIAPOLIS, TIERRA DE NADIE
El pasado fin de semana viajé con mi familia a Piriápolis para disfrutar del gran premio de automovilismo. Hasta ahí, todo bárbaro. El clima ayudó (salvo la tardecita del sábado) y el espectáculo estuvo excelente. Pero lo verdaderamente lamentable y penoso fue ver lo que sucedió en la rambla de aquel balneario en la noche del sábado y madrugada del domingo. Bandas de infradotados y energúmenos se hicieron dueñas del hermoso paseo a lo largo de más de diez horas, por lo menos. Es muy bueno ir a disfrutar de un espectáculo y compartir buenos momentos, pero eso no da ningún derecho a nadie para hacerse dueño de los espacios públicos poniendo en riesgo sus vidas (que por cierto deben valer bien poco) y las de los demás ciudadanos. Verdaderas hordas asolaron la rambla durante horas y horas a bordo de cualquier aparato que tuviera ruedas y motor; aceleradas a fondo, bruscas frenadas, choques, maniobras más que peligrosas, que bien pueden tildarse de suicidas y asesinas fueron moneda común. A ello hay que sumarle otras bandas de atrofiados (alcoholizados y algo más) que desde el borde de la calle alentaban a los otros y entorpecían el tránsito y el normal paso de los pobres ilusos querían disfrutar de un tranquilo paseo.
Ni que hablar que sobre la rambla y calles adyacentes fue imposible conciliar el sueño prácticamente durante toda la noche.
Lo peor de todo es que había una enorme cantidad de menores involucrados en estos hechos.
Y todo esto sucedió ante la más absoluta y completa falta de control por parte de las correspondientes autoridades. Poco, muy poco personal policial en la rambla y menos cantidad de inspectores de tránsito aun, fueron impotentes testigos de todos los desmanes y peligros que hubo a lo largo de toda la noche.
¿Es esta la seguridad que pregonan los gobernantes?
¿Por qué no se tomaron las correspondientes medidas previas para evitar que todo esto sucediera, sabiendo que, en días como estos, todos estos desmanes son ya habituales en la rambla de Piriápolis?
¿Es así que se pretende recibir al turismo en la próxima temporada?
A no olvidarse que esto no fue un hecho casual, porque cualquiera en Piriápolis puede dar fe que esto acontece habitualmente en los fines de semana de la temporada veraniega y en días festivos.
¿Qué medidas piensan tomar las correspondientes autoridades?
Porque en este caso no se trata de un hecho aislado y «exótico».
Y son varios los que tienen que poner la cara y tomar cartas en el asunto. En este tema están comprendidos el Ministerio del Interior, el Ministerio de Turismo y Deporte, la Intendencia Municipal de Maldonado, la Jefatura de Policía fernandina y creo que hasta la propia Prefectura Nacional Naval.
Después nos quejamos si los turistas no vienen o se van enseguida. Porque con este tipo de anormales sueltos por la rambla de Piriápolis ¿quién puede arriesgar hasta su propia vida cuando lo que se busca es paz, tranquilidad y disfrutar cómodamente de las bellezas que tiene este hermoso balneario?
Autoridades competentes: no permitan que maten a la gallina de los huevos de oro. Todavía están a tiempo de poder sacar adelante la temporada y salvar el turismo en Piriápolis.
Turista amargado
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