Desde la cabina

Momentos dramáticos

Por Juan H. Alfonzo

Estamos a 25 días del comienzo del torneo Apertura, primera etapa del Campeonato Uruguayo de 2001. La programación es novedosa, con una forma de disputa inédita. Una ronda inicial de 18 equipos, jugando todos contra todos, pero que a la vez tendrá tres series, de 7, 6 y 5 participantes, que puntuarán en tablas paralelas. Al término de la primera rueda, el campeón se ganará un lugar en la Libertadores de 2002, mientras los dos primeros de cada serie y los cuatro mejores clasificados en la estadística general se medirán en dos ruedas de todos contra todos de locales y visitantes, que determirán al campeón uruguayo, que también irá a la Copa, y los que disputarán la Liguilla, que tendrá cuatro conjuntos y determinará el tercer uruguayo en el certamen continental, mientras los ocho restantes lucharán por evitar los tres descensos directos que habrán al final de la temporada. Un régimen que aparece como complicado y que obligará a un esfuerzo extra a los aficionados para saber cómo le va a su equipo en las distintas tablas. De todos modos, el sistema marca una innovación que procura darle mayor interés a un campeonato local que cada vez mostraba menos atractivos.

 

Situaciones límite

Ahora bien. Hay varios de los 18 equipos intervinientes que atraviesan por situaciones de extrema gravedad en lo económico y que luchan desesperadamente por solucionar esos problemas para dedicarse con mayor serenidad a afrontar la firma de los nuevos contratos y la consiguiente actividad deportiva. Los clubes del Interior, con las excepciones de Deportivo Maldonado y Juventud de Las Piedras (por fin se le considera como tal), el primero por haber concretado un acuerdo con una empresa inversora que le financia la parte deportiva y los pedrenses a través de una administración correcta y severa, los demás tienen deudas importantes con sus planteles, que solucionará Tenfield –por última vez– con préstamos reintegrables y convenios por la cesión de futbolistas de esas entidades. En la misma situación están varios clubes capitalinos. Hasta ahí, la iniciación del campeonato está asegurada pero ¿qué pasará después? El límite de 20.000 dólares por mes para los presupuestos aparece como insuficiente para un régimen profesional, aunque asegura –lo que no es poco– el cobro de las sumas pactadas con la regularidad que hasta ahora no ha existido en muchas instituciones. Los contratos con garantías personales, fuera de la suma mencionada, parecen ser la única alternativa, pero a no olvidar que, además, deberán ser abonadas las sumas entregadas por Tenfield.

Hay casos sintomáticos, como el que le pasa al Tacuarembó F.C. Como consecuencia de su difícil posición en la tabla de 1999, para la siguiente debió hacer varias contrataciones que elevaron considerablemente su presupuesto, que llegó a los 40.000 dólares mensuales. Una situación a la que es muy difícil encontrarle salida, pero que simplemente es una más en un medio que no admite tantas instituciones en un profesionalismo de muy pobre alcance.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje