Empleada de Peñarol denunció amenazas
Dicha amenaza fue de parte de dos integrantes de la barra brava, porque resistió a sus presiones para que modificara algunas decisiones inherentes a su cargo.
Con mucha decisión y coraje la funcionaria irrumpió en la sesión del Consejo Directivo e informó a los directivos que estaba viviendo un clima hostil, agresivo, y recibía amenazas permanentes de dos barras a quienes identificó como el «Adolfo» y el «Manco», quienes le advirtieron según su testimonio que su hijo de 17 años y su esposo podrían sufrir las consecuencias si ella realizaba la denuncia policial en su contra.
La funcionaria informó a los directivos que si ellos no adoptaban una drástica decisión que protegiera el desempeño de sus funciones y su integridad física, «no voy a tener más remedio que hacer la denuncia policial y esto puede perjudicar a Peñarol porque el tema podría salir en la prensa».
A pesar de la gravedad del hecho y la valentía de la funcionaria del Palacio Peñarol, los consejeros no adoptaron ninguna resolución, dejando en total indefensión a la misma, que teme por lo que le pueda pasar a su hijo adolescente, que tiene como «estigma» para los barras ser hincha del tradicional rival.
El problema, según fuentes confiables consultadas por ésta página deportiva, surgió porque el hijo de la funcionaria fue contratado por hacer algunas changas en la zona del futuro lavadero de las divisiones juveniles, que se está construyendo, y «el Adolfo y el Manco pretendían que ese trabajo se lo dieran a alguno de la barra para que se ganara unos pesos».
La funcionaria aguardaba otra reacción de parte de sus superiores pero la única respuesta que recibió fue la indiferencia de estos, que no denunciaron los hechos a la fuerza pública. Esta actitud refuerza la opinión de la ministra del Interior, Daisy Tourné, que hace mucho tiempo sostiene que desde la dirigencia del fútbol se aporta muy poco para combatir y erradicar a los violentos de las canchas de fútbol.
La gerencia general de Peñarol dispuso colocar una mampara blindex que separe el sector de las oficinas administrativas de la circulación del público, para evitar el desfile de los barra bravas, que todos los días se hacían presentes y que en varias oportunidades protagonizaron hechos de violencia con los propios funcionarios del club por el reparto de entradas y entrega de dinero.
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