El equipo no contagió a la gente
El Estadio Centenario mostró un excelente marco de público, considerando que el horario del partido no fue el mejor ya que se trataba de jornada laborable. Los espectadores asistieron con la ilusión de presenciar otra buena actuación celeste teniendo en cuenta los últimos antecedentes. No sólo estaba fresco el triunfo por 1-0 contra Colombia como visitante sino que el último partido como local había sido con triunfo contundente por 6-0 frente a Perú.
Lamentablemente el equipo no pudo contagiar a la gente a base de buen fútbol, aunque los parciales reconocieron la entrega de los celestes. Fundamentalmente en el primer tiempo el equipo no llegó a hacer levantar a la hinchada, la cual en la segunda mitad y en base al empuje del equipo, más a base de esfuerzo que de buen rendimiento, comenzó a vibrar y alentar.
Los hinchas ecuatorianos se ubicaron en la Tribuna América, sobre la Tribuna Colombes, y se hicieron escuchar. Los parciales de la «Tricolor» alentaron a su equipo con el tradicional «Sí se puede, sí se puede», canción de aliento común no sólo en Ecuador sino también en Perú y Bolivia.
Cris Namus se hizo presente en el Estadio Centenario e ingresó al terreno de juego. La boxeadora, que el próximo sábado enfrentará a la brasileña Leticia Rojo, recibió como regalo una camiseta de la Selección.
Los recientes hechos de violencia en el fútbol no han sido olvidados. Antes de empezar el partido un grupo de personas ingresó al terreno de juego con una bandera con la siguiente leyenda: «Somos fútbol, no violencia».
Los dos equipos ingresaron a la cancha simultáneamente. Primero se entonó el Himno de Ecuador y posteriormente le tocó el turno al Himno de Uruguay, el cual fue entonado desde las cuatro tribunas.
Antes de comenzar el partido los ecuatorianos realizaron un círculo dentro del terreno de juego para arengarse. El último en llegar fue el guardameta José Cevallos.
Precisamente el arquero ecuatoriano generó malestar en los jugadores y en el público porque constantemente realizó tiempo cuando le tocaba sacar. El arquero recién fue amonestado en el segundo tiempo.
El tablero electrónico continúa haciéndose esperar. Si bien se había afirmado que iba a estar pronto para el partido de ayer, eso no ocurrió porque falta un repuesto que debe llegar de Estados Unidos. Igualmente esto no puede ser una excusa ya que el anterior tablero se rompió hace más de tres años (23 de agosto de 2005).
Lo que sí se estrenó ayer fueron los bancos de suplentes. Coca-Cola estuvo presente en los renovados bancos de suplentes a través de un proyecto emprendido por Montevideo Refrescos para reforzar su apuesta permanente por el deporte uruguayo. La renovada estructura de los bancos de suplentes fue diseñada cumpliendo estrictamente los reglamentos de FIFA, contando con 22 modernas butacas cada uno, que están a nivel de cancha, ya que se eliminó la fosa que existía anteriormente, y estos bancos poseen además una estructura que protege a todos los jugadores y que se apoya sobre un piso de cemento que imita el césped del campo de juego.
Oscar Washington Tabárez realizó tres cambios en relación al equipo que derrotó a Colombia por 1-0 como visitante, uno solo de ellos obligado. Martín Cáceres, Ignacio González y Carlos Bueno ingresaron en lugar de Jorge Fucile (suspendido por doble amarilla), Maximiliano Pereira y Luis Suárez. El «Mono» y el ex delantero de Nacional ingresaron en el segundo tiempo.
El «Maestro» no tendrá bajas por sanción para el próximo partido por Eliminatorias (contra Argentina en la vecina orilla). Los jugadores titulares que llegaron al partido de ayer con una tarjeta y que en caso de haber recibido otra no hubiesen podido jugar fueron Diego Lugano, Diego Godín, Walter Gargano y Cristian Rodríguez.
Sixto Vizuete también realizó tres cambios en relación al equipo que venció a Bolivia por 3-1 en Quito. Omar De Jesús, Isaac Mina y Antonio Valencia ingresaron en lugar de Neicer Reasco (quien sufrió fractura de tibia y peroné), Luis Bolaños y Antonio Valencia.
Pero el entrenador no solo cambio nombres sino que también modificó la posición de varios jugadores. Uno de ellos fue Joffre Guerrón, quien contra Bolivia jugó como volante y ayer fue punta. El jugador de Getafe (quien logró la Copa Libertadores con Liga Deportiva Universitaria de Quito) no pudo desnivelar ya que fue controlado por Martín Cáceres. Contra Bolivia el lateral izquierdo fue Walter Ayoví, quien ayer jugó como volante.
La intención del entrenador Sixto Vizuete fue dotar al equipo de mayor altura para combatir el juego aéreo de Uruguay. La estrategia le salió a la perfección ya que los celestes no pudieron inquietar por arriba.
Felipe Caicedo, compañero de Guerrón en ofensiva, milita actualmente en Manchester City. Tras la lesión que sufrió Martín Palermo, el delantero ecuatoriano fue ofrecido a Boca Juniors por su representante.
Gerardo Pelusso, entrenador de Nacional, se hizo presente en el Centenario y fue requerido por los periodistas ecuatorianos teniendo en cuenta su paso por el país.
A los 15 minutos de juego Carlos Bueno salió del terreno de juego para cambiarse los botines. El delantero no se encontraba cómodo y aprovechó un parate para modificar sus zapatos de fútbol.
Triniboa le dio ritmo al partido con su cuerda de tambores. La sociedad de negros y lubolos le dio duro a los tamboriles cuando el partido no era de lo más entretenido.
A los diez minutos de la segunda parte el público se levantó con un par de embates del equipo y comenzó a alentar con el tradicional «Soy celeste, soy celeste, celeste soy yo».
Felipe Caicedo tuvo un encontronazo con los jugadores celestes en la segunda parte. El delantero se la bancó solo contra varios charrúas pero el tema no pasó a mayores.
La mayor ovación de la noche se la llevó Washington Sebastián Abreu cuando Oscar Tabárez lo llamó para ingresar. El público alentó al delantero con un «Ole, ole, ole, ole, Locooooo, Locooooo».
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