Taekwondo, fortaleza de América Latina
La política de apoyo, tanto a nivel federativo como estatal, de la que el arte marcial de origen surcoreano goza en el país azteca, ha dado sus frutos y es un muy buen ejemplo a seguir por el resto de las naciones del área.
Guillermo Pérez consiguió la primera presea áurea para su país, en una final por completo latinoamericana, ante el dominicano Yulis Gabriel Mercedes en la categoría de hasta 58 kilos.
Esto fue en la primera jornada de la competición, en la que además, en la categoría femenina de menos de 48 kg, la venezolana Dalia Contreras y la cubana Daynellis Montejo obtuvieron sendos bronces. En la segunda jornada, el peruano Peter López se apeó por muy poco del podio de la categoría masculina de menos 68 kg y las luces del día anterior empezaron a titilar, para atenuarse y apagarse por completo el viernes en la tercera.Pero, en la última, fueron las taewondistas las que volvieron a encender la llama de la esperanza y por la noche animaron una marquesina en la que destacó la mexicana María del Rosario Espinoza con su oro en más de 67 kg.
En el podio de la deportista, campeona del mundo también en Pekín el año pasado, a quien en México ya comparan con la velocista Ana Guevara, también estuvo la brasileña Natalia Falavigna, medalla de bronce, que se perdió protagonizar una final latinoamericana por un discutible fallo arbitral. Para la historia y el anecdotario olímpico quedó la gesta de los hermanos Steve, Mark y Diana López, estadounidenses de origen nicaragüense, quienes entrenados por su hermano mayor Jean, obtuvieron dos bronces y una plata.
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