Argentina reposa y recupera fuerzas
Los jugadores albicelestes «descansaron hasta tarde porque están muy cansados» dijo la fuente.
El técnico del equipo albiceleste, Sergio Batista, podría decidir en horas de la tarde de hoy hacer «un trabajo regenerativo» en el gimnasio o en la piscina del hotel que los alberga, lejos del ruido de la Villa Olímpica, residencia oficial de los deportistas.
Aunque inicialmente se había deslizado que los seleccionados albicelestes efectuarían un entrenamiento liviano en un campo deportivo de Pekín, esta posibilidad está cerrada por el momento, según un dirigente de la concentración.
La posibilidad de que los jugadores hagan un paseo por la Muralla China u otro lugar histórico de Pekín o vayan de compras a algún centro comercial, también ha sido desestimada por el cuerpo técnico y aparentemente por los propios jugadores que lo único que quieren es dormir. Los argentinos lograron, la noche del martes, una gesta memorable al ganar a los brasileños y tomarse revancha de las dos más recientes derrotas en las finales de Copa América de Perú-2004 y Venezuela-2007. Feliz por el triunfo, Batista consideró que «Argentina ganó en todo sentido y en todos los sectores de la cancha» y, plenamente satisfecho, afirmó que la albiceleste «jugó el mejor partido del campeonato». El esperado triunfo ante Brasil al que no había podido ganar por años en definiciones importantes fue saludado por Batista con alusiones al juego de conjunto de los chicos encabezados por Lionel Messi, Sergio Agüero, Fernando Gago y el veterano Juan Román Riquelme.
Tres años después
Argentina y Nigeria, además de reeditar la final olímpica de Atlanta-1996, protagonizarán, el sábado en Pekín, el segundo capítulo de un choque que dio a los albicelestes su quinto cetro Sub-20 en Holanda-2005 ante los africanos, que con la misma camada buscarán vengarse de «Leo» Messi. En Utrecht, el 2 de julio de 2005, Lionel Messi condenó a Nigeria (2-1) con un doblete que lo catapultó al estrellato y le hizo ganar la triple gloria, con los premios de Bota de Oro, Balón de Oro y la Copa de Holanda-2005. Aquella tarde, Chinedu Ogbuke, autor de la igualdad transitoria nigeriana, y Ambruse Vanzekin, portero que vivió la pesadilla Messi en su máxima expresión, fueron los más amargados de un plantel dirigido por Samson Siasia que tiene posibilidad de revancha tres años después, en el mismo choque de generaciones.
Fue un duelo en el que se sacaron chispas en cada cruce, con siete amonestados y máxima tensión en los banquillos.
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