EL BOXEADOR URUGUAYO JUAN ALBERTO BARRERO INDIGNADO CON EL PRESIDENTE DE LA FEDERACION

"El presidente Dante Manzioni me sacó el título nacional"

Por DANIEL CASTRO

–¿Quién te sacó el título de campeón?

–El presidente de la Comisión de Boxeo, el señor Dante Manzioni me quitó el título de campeón. Acá tenemos la Federación y la Comisión de Boxeo pero no sé para qué. Me fui del país en el año 1992 y tuve el placer de realizar unas peleas muy buenas, no para mí, sino también para el público. Compartí con Salgado, que es campeón argentino y sudamericano, y allí conocí a Walter Pérez, a quien, la verdad, no estoy muy contento de haber conocido. Lo único que hizo es ganar algún «mango» conmigo y me arruinó. Yo me fui a Italia nuevamente. Después volví a Argentina e hice una pelea con Benett, que no fue por el título. En esa pelea perdí pero después realizamos la revancha aquí en la ciudad de Montevideo y me di el gusto de sacarle el título a Benett. Allí demostré que estaba bien preparado porque se dijeron muchas cosas sobre que yo no estaba en condiciones para pelear. Le demostré al señor Benett, que tiene mucha más plata que yo y que en ese momento era campeón sudamericano y uruguayo, que estaba bien preparado. Le gané el título nacional de los Medio Pesados y lo avergoncé.

Cuando gané el título en el año 1989 comenzamos a organizar peleas y comencé a entrenar en el Club Palermo. Allí tuve un altercado con un señor de apellido Leiva. No fue precisamente un altercado, es simplemente que él es mala gente. A Leiva no lo quiero porque es una mala persona y es ventajero en la «chiquita», como por ejemplo con veinte o cincuenta pesos. Es ventajero en esas pavadas.

Entonces con este señor Walter Pérez organizamos ocho o nueve combates y gané el título uruguayo en 1989 a finales de ese año, en el mes de diciembre. Yo hace dos semanas y media peleé en la ciudad de Buenos Aires, gané por nocáut en el segundo round y eso fue un desafío para mí porque hace dos años que no hacía nada.

Mi última pelea había sido con la «Mole» Molli a quien conocí y te puedo decir que no sabe un carajo. Lo que sucede es que está muy bien manejado, cosa que es distinta en Uruguay. Ni la gente misma del boxeo sabe manejarse acá. Te digo esto porque cuando trajeron a Sergio Perales al Palacio Peñarol, que era el mejor boxeador sudamericano de la categoría mía, yo peleé contra él y le había ganado pero me la dieron perdida. Esto es una muestra de lo mal que está la dirigencia del boxeo uruguayo.

–¿Hay mafia en el boxeo uruguayo?

–No creo que haya mafia en el boxeo uruguayo. Acá no hay como para hacer mafia pero en otros lados sí es posible. Yo he peleado contra todo el mundo y con grandes boxeadores. Peleé contra Dany Buchancheski, que es campeón de la OMB de la categoría medio pesados. A mí me llamaron para pelear contra esa persona tres días antes. A los tres meses de pelear con él se consagró campeón del mundo. En ese momento yo estaba en la ciudad de Hamburgo.

–¿Hay grandes diferencias económicas entre el boxeo uruguayo y el del exterior?

–Yo fui ‘sparrin’ de Giovanini y le dije las posibilidades que tenía en una pelea. A mí me daban 100 marcos alemanes que son aproximadamente unos 80 dólares. En tres días a la semana cobraba 300 marcos.

–¿Hay peleas que se «arreglan» en el boxeo?

–Tengo muchas peleas encima y varias de ellas fueron «arregladas». En setiembre de 1994 tuve un combate con Marcelo Domínguez en Argentina y estaba todo arreglado porque él tenía que pelear tiempo después por el título del mundo. Estaba todo arreglado con Nicolini. La gente no sabe todas estas cosas pero yo las digo porque son ciertas y ahora todo me importa un carajo. Peleé en una oportunidad por el título latinoamericano de los Pesados en Córdoba. ¿Sabés qué feo es encontrarse solo en Córdoba? Tuve sólo el apoyo de un tal López, que es un ex boxeador uruguayo que está radicado en esa ciudad argentina. Se presentó conmigo y este López me dio total apoyo.

En esa pelea me descalificaron. Además hubo una diferencia de peso grande, porque yo pesaba 89 y mi rival 113 kilogramos. También hubo diferencia en la altura porque yo mido 1,84 metros mientras que él 1,98. En el primer round me tiró y seguí peleando porque yo había ido para ganar. En el cuarto round mi rival me agarró y sinceramente parecía lucha libre. En ese momento mi entrenador subió y me descalificaron, porque adujeron que fue «invasión de ring». De estas historias hay miles.

–¿Pensás que todo esto es algo personal?

–Pienso que la gente está equivocada. Peleé con la «Mole» Moli, peleé con un polaco muy bueno que después le dieron un premio que me hizo sentir orgulloso porque yo combatí contra él, al ser elegido como el mejor de la OMB. Cuando combatí contra este polaco me avisaron cuatro días antes de la pelea. La suma fue de unos 1.500 dólares. Yo comencé a boxear en el año 82 y no le tengo miedo a nadie. Soy fiel a boxear para ganarme algún mango. Hay gente hipócrita en este mundo que se aprovecha de los demás. A mí me gusta hacer lo que le gusta a muchos, que es tomar un vinito, salir por la noche, tocar la guitarra. Hay gente que ha dicho que soy homosexual. Esas personas te lo dicen de espaldas porque tienen miedo. Este país está lleno de críticos pero nadie sabe un carajo.

–Sin dudas querés el título nuevamente.

–Si me lo tienen que sacar, que lo hagan peleando, arriba de un ring. Yo como campeón me tienen que dar de 75 a 90 días para prepararme para pelear en defensa del título. Pero esta gente tomó por el camino más fácil y me sacaron el título sin pelear. Yo estoy bien, loco no estoy y quiero pelear. Quiero decir que Manzioni se equivocó y que no piense que todos somos unas negros de porquería.

FICHA PERSONAL

Juan Alberto Barrero.

31 de diciembre de 1961 en la ciudad de Montevideo.

90 kilogramos.

1,84 metros.

Casado (una hija).

Boxeador profesional desde 1982.

Pelea en Medio Pesado y Pesado.

Disputó 54 peleas, ganó 20, empató 6 y perdió 28.

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