SOMMA Y LA SELECCION URUGUAYA A SU CARGO

Al César lo que es del César

Por MARCELO OLIVA

2001 será de enorme actividad y exigencia para el basquetbol uruguayo, quien está tratando de volver a ocupar un lugar en competencias que hace más de una década no estamos presentes, como un Mundial o los Juegos Olímpicos. Para llegar a ello hay que sortear obstáculos deportivos, y el primer objetivo es el Sudamericano en Valdivia, Chile en el mes de julio próximo.

El entrenador de la selección mayor, César Somma, consultado por Básquet Caliente, analizó las posibilidades del basquetbol uruguayo, sobre por qué la «interrogante» que se abrió sobre su continuidad al frente de la selección. A dos años de haber asumido al frente de Uruguay, el entrenador habló de todo.

–¿Cómo te has sentido en el cargo de entrenador del seleccionado nacional, en dos años?

–Bien, cómodo, con mucha responsabilidad, sabiendo de que hay mucho trabajo por delante y por ende mucho que hacer al frente del seleccionado uruguayo.

–¿Has cumplido objetivos?

–No se han cumplido de ningún tipo porque este será el primer año en el cual vamos a poder trabajar con el tiempo suficiente y ahí marcarlos. Los objetivos se trataron de cumplir el año pasado, no formando parte de ellos el torneo Sudamericano, sino observando conductas, compartamientos y juego de muchos de los jugadores que conocía o no, y otros que eran nuevos en la selección.

Ese fue, evidentemente, un paso importante como el de Nicolás Mazzarino, Castrillón, Bouzout y de algunos más, Moltedo, que tuvieron muchos más minutos en la selección de lo que habían tenido antes.

–¿Se te hizo complicado tomar un grupo que en su mayoría venía de trabajar con un mismo entrenador por más de una década?

–No tuve inconvenientes, porque son jugadores de mucha capacidad y que se aplican muy bien a los conceptos que puede vertirles cualquier entrenador. Así que en ese aspecto no hay ningún tipo de problemas.

–¿Cuál fue la primera sensación al frente del seleccionado?

–Fue darme cuenta dónde estaba parado. Para cualquier entrenador, la máxima aspiración es ser el conductor del seleccionado nacional. Sentí una gran responsabilidad, un desafío pero lo tomo con la gran aspiración de llevar al baloncesto uruguayo a lo más alto posible.

–¿La amplia actividad en la selección, te llevó a «descuidar» a Cordón?

–Lo mejor en cualquier actividad es estar a full, en la medida que uno a veces debe desviar su atención dificulta pero, en este caso, no hubo tal dificultad porque los torneos no se superpusieron y entonces hubo posibilidad de trabajar en los dos grupos sin tropiezos y complicación extra.

–La primera experiencia en el marco de una competencia sudamericana con un cuarto puesto. ¿Fue un golpe bajo?

–No, golpe bajo no hay ninguno. Antes de obtener los títulos a escala de selección en el 95 y 97, habíamos terminado dos años seguidos en la cuarta ubicación. Es decir, hay que darle tiempo a un proceso de trabajo y en la medida de que eso sea entendido por todos dará sus dividendos. Esto no sólo le ha sucedido a Uruguay sino que Argentina y Brasil han pasado por lo mismo.

–¿El cuarto puesto marcó la realidad del basquetbol uruguayo?

–La realidad la marcan los puestos en los propios torneos sudamericanos y panamericanos, tanto de clubes como de selecciones.

Existen circunstancias para ocupar posiciones, más arriba o más abajo, debido a distintos factores que puedan suceder dentro de un torneo. Pero la realidad es esa, cuando un equipo a nivel interno o internacional finaliza en determinada posición, hay que analizar cómo llega el resto y cómo uno.

–Con un plantel que en su mayoría viene actuando en conjunto durante más de una década, ¿se puede aspirar a cambios?

–Es que los cambios se producen siempre y por varios motivos. A veces los genera uno mismo porque lo necesita la propia plantilla o a veces se generan por sí solos. Hay jugadores que quedan desafectados porque entienden que su carrera deportiva en la selección ya tuvo su punto culminante. Los cambios se dan, a veces por suerte o por mala fortuna, pero siempre existen, generacionales o por la situación de cada jugador, o que crecen otros jugadores que no habían tenido oportunidades y pasan por encima de aquellos que hace tiempo que están en un grupo de selección.

Por ese motivo se hace una preselección, hay que tomar en cuenta cual fe su última temporada, dónde jugó, porque no es lo mismo tener 40 jugadores que juegan en Europa (como los tiene Argentina) que tener la misma cantidad que juega en Montevideo.

Son dos cosas muy diferentes, no es lo mismo jugar permanentemente a escala internacional y otra es a escala nacional todos los días y dentro de un torneo donde sabemos que no es uno de los más fuertes de América.

–¿Qué nivel hubo en el grupo que participó de amistosos con el seleccionado, preolímpicos, panamericanos, por citar algunos casos?

–Hemos llevado jugadores que el cuerpo técnico entendía estaban a un buen nivel en nuestra competencia, y ver cuál era su respuesta en lo internacional y sacar conclusiones. Pero tampoco podemos juzgar a quienes tienen uno o dos partidos, lamentablemente para los jugadores y entrenadores no abundan los partidos de estas características porque sabemos bien que somos un país con complicaciones desde el punto de vista económico para poder desarrollar nuestro deporte. A veces en pocos partidos debemos tomar una evaluación, pero esto no sucede solo en el basquetbol, sino en otros deportes.

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