El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿preparó alguna bomba para despedir el año?

–Sí señor. El Picaflor preparó una bomba para despedir el año y está vinculada al futuro relacionamiento del Consejo Juvenil de Montevideo con la gremial de Audaf.

–¿Van a firmar algún convenio para ratificar las buenas relaciones entre ambos?

–Todo lo contrario. En la última sesión del Consejo Juvenil, por unanimidad, el cuerpo resolvió drásticas medidas de austeridad financiera que limitarán, a la más mínima expresión las erogaciones vinculadas con los arbitrajes de los partidos de divisiones inferiores y los dispositivos de seguridad.

–¿Esa era la bomba que tenía preparada?

–No apure caballo flaco en repecho. La medida establece que para el 2001, el Consejo Juvenil no pagará un servicio de transporte (camioneta) que ofrecía a los árbitros para que llegaran y salieran en mejores condiciones de los escenarios de alto riesgo. Tampoco, contratará a dos funcionarios policiales que, de particular, brindaban seguridad a los árbitros. Para los partidos de alto riesgo irán nada más que cuatro efectivos policiales, servicio que será coordinado con el mayor Coelho de Jefatura de Policía. Se terminó el derroche y que ante cada grito de la Audaf el Consejo Juvenil salía a contemplarlo.

–Pero ¿qué pasó para cambiar ese escenario de relacionamiento?

–Por unanimidad, los consejeros se cansaron de la presión de Audaf en el seno del Colegio de Arbitros y en especial con el ascenso del árbitro Javier Bentancur –leer nota aparte– que fue una mojada de oreja para el Consejo Juvenil y el Tribunal Superior de Penas.

–La verdad que llama la atención la ruptura de ese «noviazgo».

–Todo tiene un límite en la vida. Según le comentaron al Troquílido, Jorge Larrionda, dirigente de Audaf que ha tomado un poco las riendas tras el alejamiento de Daniel Bello y el perfil bajo que adoptó Gustavo Méndez, llamó varias veces a Nelson Spillman para pedirle una tregua y el dirigente le dijo que la resolución estaba tomada y no iban a dar marcha atrás.

–¿Larrionda pidió una tregua?

–Ocurre que Larrionda se va la semana próxima a Ecuador junto a Walter Rial para el Sudamericano Juvenil Sub 20 y quería sentarse a hablar con el Consejo Juvenil en forma tranquila para encontrar una salida a la crisis. Los consejeros tienen una buena imagen de Larrionda como persona –es un buen tipo– pero lo que ocurre es que la resolución no fue contra el joven árbitro internacional sino contra el gremio que él integra.

–Tanto va el cántaro al agua que al final se rompe.

–Y esta vez parece que se rompió. Spillman ya adelantó que él siempre cumplió con la Audaf y cada compromiso que asumió lo respetó al pie de la letra. A partir del 2001, el Consejo Juvenil será muy austero en materia de gastos en los espectáculos deportivos que organice y este incidente con los árbitros le viene al pelo para recortar aún más los gastos. ¿Usted sabía por ejemplo que los jueces de inferiores viajaban en una camioneta paga por la AUF con dos «guardaespaldas» de la Jefatura?

–Sinceramente, no tenía conocimiento de esta situación.

–Bueno, usted no tenía conocimiento pero esto ocurrió durante todo el año 2000. ¿Cuánta plata le costó al fútbol juvenil pagarle una camioneta y dos servicios 222 a los árbitros?… Mucha guita, por lo tanto, el incidente que vivió el señor Carlos Alonso, en la Comisión Sub Técnica del Colegio de Arbitros, le vino como anillo al dedo a los dirigentes.

– ¡Por fin un día alguien se puso los pantalones con la AUDAF!

– ¡Enhorabuena!

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